La banca emerge en la economía de plataformas

¿Qué es un Brand Discovery ?

Son muchas las oportunidades que tiene el sector bancario en plena economía de la colaboración y el intercambio, e IBM tiene la clave.

Durante años el modelo de negocio de los bancos se ha mantenido inmutable. Se ha mostrado sólido frente a los cambios económicos, sociales e incluso tecnológicos que se han ido produciendo. Pero los últimos avances, que integran servicios financieros con productos de otras áreas como sanidad, el comercio minorista o la logística, y que introducen innovaciones de alcance como las fintech o la banca abierta, rompen con los esquemas establecidos.

La evolución hacia una economía más colaborativa, compartida o de intercambio obliga al sector bancario a replantarse su futuro y a abrazar las oportunidades de la conectividad intersectorial y los modelos de plataforma.

Todos los sectores de actividad, también el sector bancario, están revisando la relación que establecen con sus clientes para convertirse en punto de entrada para otras empresas, convirtiéndose en verdaderos gestores de experiencia.

Esta fusión entre industrias permite conectar con la gente con mayor facilidad y expandir las opciones financieras. Las compañías de telefonía están ofreciendo nuevos canales a través de los que transferir dinero. Las tiendas orquestan nuevos sistemas de pago. Y las plataformas de redes sociales han llegado a introducir nuevas monedas, por ejemplo. Las tecnologías digitales alcanzan tal nivel de ubicuidad que las funciones de banca se pueden integrar en procesos empresariales no bancarios.

Es decir, el banco actual tiene la capacidad de actuar como garante financiero dinámico y activo en vez de limitarse a ser un mero actor estático y reactivo que actúa cuando los cambios ya se han producido. Es capaz de aprovechar su economía de escala y unir a clientes y socios. También puede ofrecer asesoramiento y servicios personalizados.

En concreto, las empresas del sector bancario desempeñan cuatro funciones dentro de los modelos de negocio basados en plataformas. Un banco puede actuar como integrador, combinando sus productos con ofertas de terceros, o como proveedor de infraestructura bancaria básica que se suministra a modo de servicio. Pero también como especialista técnico y como orquestador de experiencias.

En cualquiera de estas versiones, el banco atesora una ventaja única frente a otras compañías: la confianza de sus clientes. Casi 7 de cada 10 personas que se relacionan con una institución financiera están dispuestas a compartir con ella información personal, según una investigación de IBM. Ninguna otra empresa de ningún otro sector consigue tal grado de aceptación. De hecho, poco más de un tercio de los consumidores muestra la misma disposición a la hora de compartir datos con el gobierno.

La gente se fía de que los bancos mantengan la seguridad de los datos que van recopilando y los usen de manera ética. Más del 90 % de quienes comparten información con una entidad financiera así lo espera, una cifra que posiciona a los bancos por detrás tan solo de las empresas para las que trabajan.

Como socios de plena confianza, los bancos se encuentran en una posición inmejorable para encarnar el papel de entidad principal a través de la cual establecer y mantener relaciones con los clientes y satisfacer sus necesidades, además de prestar servicios estrictamente financieros.

Ventajas y desafíos

La economía de plataformas favorece tanto a los clientes como a la propia banca, y los directivos ya lo saben. Mientras el 38 % de los banqueros considera una amenaza la disrupción que introducen los modelos de negocio basados en plataformas, el 45 % ve en esto una oportunidad que deben aprovechar.

Además de sondear a los usuarios, IBM también ha encuestado a altos ejecutivos de empresas de servicios financieros y demuestra que un 79 % de ellos aprecia la adopción de estas plataformas interindustriales como fórmula para obtener ventaja competitiva y diferenciarse de los demás. Entre sus beneficios están la rentabilidad, la escalabilidad técnica y financiera, la personalización e innovación, la flexibilidad o agilidad, una mejor conexión entre industrias y la colaboración entre socios.

Quienes se atreven a innovar y dan el paso de expandirse más allá de las actividades bancarias básicas acaban creando combinaciones de productos y servicios imposibles de crear en un entorno tradicional, con diversificaciones que se extienden por múltiples plataformas.

La oportunidad está ahí y se puede aprovechar siguiendo un plan estructurado, que tenga en cuenta diversas implicaciones. Las diferencias culturales que separan a cada socio potencial, el tema de la ciberseguridad y el obligado cumplimiento de normativas son factores a tener en cuenta. Alrededor de 8 de cada 10 directivos de la banca creen que todos ellos son desafíos para el uso de los nuevos modelos de negocio basados en plataformas. Unos desafíos que, por suerte, se pueden superar.

¿Cómo debe plantear el sector bancario su forma de hacer negocios si quiere competir con éxito en la economía de plataformas? IBM recomienda, en primer lugar, redefinir los objetivos estratégicos y usar tecnología bajo demanda justo en la ocasión y el lugar indicados. El banco moderno debe basarse en datos, centrarse en la experiencia del cliente, personalizar la atención y velar por la colaboración con sus socios.

A continuación, es importante establecer un marco de gobierno sólido, pero flexible, y unas funciones claras que permitan operar en la plataforma con un modelo configurable que encaje con la naturaleza en constante cambio que caracteriza al entorno empresarial.

También es importante utilizar estándares para la integración de las interfaces en la plataforma, de modo que los componentes empresariales sean reutilizables e intercambiables y favorezcan la introducción de nuevas funciones en el momento clave. Y, para manejar con propiedad los costes, el secreto radica en impulsar la componentización de capacidades empresariales y coordinar las capacidades individuales para desarrollar nuevos ecosistemas.

Por último, la organización financiera que apueste por las plataformas debe medir el valor de la productividad y la eficiencia, algo que en esta etapa tecnológica ya no se encuentra tan vinculado con la fabricación y el rendimiento físico, sino más bien con la gestión dinámica de relaciones comerciales, los datos y otros activos intangibles.

Esta es la receta para dar forma al banco del futuro. Un banco en el que la disrupción se convierte en oportunidad. Un banco en el que las plataformas intersectoriales cobran vida. Un banco en el que la relación con el cliente se vuelve más profunda e interactiva. Y, en definitiva, un banco en el que los beneficios son múltiples.

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