La industria del mañana tiene un nombre: Universal Robots

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Machine Learning, Inteligencia Artificial, automatización… Asistimos sin duda a la llamada Industria 4.0, una transformación sin parangón desde la revolución industrial que se producía a finales del XVIII y que, sin duda, va a suponer un antes y un después en el sector.

Un cambio de escenario en el que las fábricas del mañana serán digitales o no serán y todo gracias a la tecnología. Factorías inteligentes, flexibles, conectadas a la nube, automáticas y con información en tiempo real…. Un escenario que ya se escribe hoy y en el que los robots colaborativos serán uno de sus grandes protagonistas. 

Aunque muchos señalan su creación a finales de los noventa, es hoy cuando estos robots colaborativos o cobots comienzan a formar parte de las líneas de producción de muchas empresas. 

Y su presencia no hará sino crecer. Concretamente, análisis como el de la firma Markets and Markets, apuntan que el crecimiento del mercado de cobots en la próxima década será del 50% anual, de 710 millones de dólares en ventas en 2018 a 12.300 millones en 2025.  

Dicho estudio también indica que la inversión en cobots es muy rentable y que más empresas los utilizarán a medida que las mejoras en el software hagan que las máquinas imiten mejor el comportamiento humano. 

Pero ¿qué son exactamente los robots colaborativos y en qué se diferencian de los industriales? 

Como señalábamos, el término se utilizó por primera vez en 1999 y surge de la unión de las palabras “colaboración” y “robot”. Un robot colaborativo es un robot creado para interactuar con los humanos en un entorno de trabajo. 

Así sus principales características son la colaboración (fueron creados para ayudar a las personas y por ello la interacción con los operarios es fundamental) y la automatización (un cobot es capaz de realizar tareas de automatización inimaginables para un robot, logrando impulsar la productividad a otros niveles). Es el caso de la robótica colaborativa de Universal Robots.

Frente a los robots industriales, el robot colaborativo es mucho más flexible, puede reasignarse fácilmente a múltiples aplicaciones sin necesidad de cambiar su diseño de producción.  

Además es fácilmente programable, incluso para operarios que no tengan experiencia en programación y su instalación es muy rápida, reduciendo el tiempo necesario para su puesta en funcionamiento de semanas a horas, frente a los robots industriales. 

Pero, sin duda, la principal diferencia entre ellos es la colaboración. En la industria clásica, los robots realizan su trabajo siguiendo un programa fijo, sin tener en cuenta a las personas que trabajan a su alrededor. Frente a esto, los Cobots, están específicamente diseñados para trabajar con la gente, no sólo para ellos.  

Colaboran con los humanos liberándoles de las tareas más sucias, peligrosas y aburridas y reduciendo así las lesiones por esfuerzo repetitivo y accidentes. 

Una colaboración con los operarios y, también, con otras máquinas, equipos externos y periféricos implicados dentro del proceso productivo (PLC, CNC, cintas transportadoras, etc.) que no hace sino mejorar la operatividad de las empresas. 

Industria automovilística, aeronáutica, retail, metalurgia, farmacéutica, agrícola… Los cobots son un aliado para cualquier fábrica, independientemente del sector al que pertenezca gracias a la automatización robótica de procesos en las industrias: el montaje, la pintura, el atornillado, el etiquetado, el empaquetado, el pulido y los procesos de inyección en molde y soldadura…. 

En definitiva, los robots colaborativos permiten que la automatización de procesos sea más sencilla que nunca, incluso para las pequeñas y medianas empresas que ven cómo es una solución a su alcance, por su flexibilidad y sencillez de uso. 

La fabrica del futuro se está dibujando hoy y, en ella, los cobots tienen un lugar asegurado con infinidad de aplicaciones de los robots industriales colaborativos.

Según los datos de la International Federation of Robotics, actualmente, ya hay más de dos millones de robots trabajando en fábricas de todo el mundo, una cifra que el próximo año superará los tres millones y su número se disparará en la próxima década.  

Unos compañeros de trabajo con los que el mañana de las fábricas realmente será inteligente y que permitirá a empresas de todo el mundo, tamaño y sector ser más competitivas y así seguir formando parte del futuro. Es la era de la industria 4.0.

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