La innovación que sea radical, por favor

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Andrés Haddad Di Marco, CEO de TheCUBE, sobre cómo debe realizarse la innovación en las empresas tradicionales para que sea realmente una innovación y un salo cualitativo.

En el entorno cambiante y en constante aceleración en el que nos movemos hoy en día, la innovación tecnológica habilita a las grandes corporaciones a evolucionar sus negocios y liderar el cambio de su sector. Transformar modelos de negocio y crear nuevos mercados requiere de un alto componente de experimentación y ejecución ágil impulsada a través de una metodología lean, adaptada a las necesidades de cada proyecto y de manera independiente a la corporación donde la complejidad interna y la inercia del día a día pueden matar estas ideas.

Innovar y hacerlo de forma radical, huyendo de la teatralidad actual de la innovación, para de verdad crear fórmulas eficaces que ayuden a superar los retos y que tengan resultados medibles, no es algo sencillo ni está al alcance de cualquiera. La clave está en identificar oportunidades y tecnologías emergentes que ayuden a las corporaciones a dar el paso, y eso solo es posible conseguirlo si estamos inmersos en un ecosistema en el que las empresas tradicionales puedan empaparse y ver las nuevas formas de crear y gestionar de las startups.

Uniendo lo mejor de los dos mundos y con las sinergias entre corporaciones, startups y las metodologías de innovación más radicales, es posible transformar las industrias.

Y es que, puestos a innovar, por favor, que la innovación sea radical, es decir, que sea una innovación que busca resultados y capaz de resolver problemas complejos, aquellos que no se han resuelto antes y en los que la única manera de encontrar respuesta es a través de la experimentación y soluciones radicales.

Para provocar un cambio real, tenemos que pensar x10

Innovar radicalmente es vivir en la complejidad, trabajar en proyectos que nadie ha abordado antes y en los que no hay un camino definido para llegar a los objetivos; es decir, salir de la mirada del experto para que alguien que no ha hecho nada similar antes pueda aportar una solución que sea radicalmente diferente.

El objetivo de la innovación radical es hacer que las cosas sucedan, que las industrias se transformen y que esto sea posible a través de las posibilidades que nos ofrecen las tecnologías digitales, Inteligencia Artificial (IA), Internet de las Cosas (IoT), Data, Blockchain… Nuevos modelos de negocio que han de aplicarse a cualquier sector y tipo de empresa, ya sea de seguros, finanzas, energía, turismo y hospitality, utilities, etc.

El fin es obtener mejoras de x10, como comentábamos, y provocar el cambio. Por tanto, la innovación radical va más allá de evolucionar un CRM, se trata de trabajar en proyectos que creen un valor exponencial a las compañías, y no conformarse con soluciones cuyas mejoras solo buscan una optimización del 10%.

Y es que la innovación radical es un cambio que no se ha visto antes y que transforma tanto los componentes como la forma en la que éstos interactúan, uniéndolos de una manera nueva para crear una solución única que logre un impacto y crecimiento exponencial.

Establecer métricas conociendo el punto de partida

En innovación corporativa es importante establecer métricas y medirlas de manera eficaz, un aspecto que no suele ser muy habitual en proyectos de este tipo. Y, para conseguirlo, hay que identificar cuáles son los componentes clave que definen la capacidad de innovación en una organización y que son: Cultura y valores, Estructura y organización, Estrategia y liderazgo y Negocio y proyectos.

El primer componente analiza el apoyo al intraemprendimiento, la aceptación del fallo o la libertad para proponer ideas diferentes; mientras que el segundo mide la estructura interna de la compañía, el uso de la creatividad y la capacidad de adaptación. La estrategia y liderazgo estudia si existe apoyo a proyectos de innovación por parte del liderazgo de la empresa, y la ambición y objetivos marcados. Y, por último, el negocio y proyectos estudia los aspectos clave de la estructura operativa, el desarrollo de los proyectos de innovación y los resultados obtenidos.

Con todos los datos sobre la mesa, ya solo queda buscar la solución aprovechando las herramientas tecnológicas a nuestro alcance que nos permitan dar ese salto exponencial y convertirnos en la avanzadilla del sector. Por tanto, ser un referente, cambiar el modo de hacer las cosas y ser exitosos sólo es posible si la innovación es radical.

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