Tecnología para mejorar la Seguridad pública

Seguridad

Con la colaboración y las herramientas adecuadas, los policías pueden combatir a los delincuentes expertos en tecnología, tal y como expresa Koh Hong-Eng, jefe global de Seguridad Pública en Huawei, en esta tribuna de opinión.

La tecnología ha transformado las empresas y economías de todo el mundo y, desafortunadamente, también ha transformado la delincuencia. “Los criminales están, constantemente, actualizando sus técnicas para incorporar las últimas tecnologías emergentes en su “modus operandi”, así lo asegura el experto en seguridad cibernética Marc Goodman en su libro, ‘Future Crimes’.

Mientras que los hackers tienden a dominar los titulares, la tecnología digital se utiliza cada vez más para cometer delitos tradicionales. Por ejemplo, el 42% de los vehículos robados en Londres en 2015 fueron a manos de ladrones expertos en tecnología que sabían cómo abrir cerraduras electrónicas y desactivar los interruptores de los coches. Asimismo, las redes sociales se están utilizando para coordinar “flash mobs”, que despistan al personal de las tiendas mientras los delincuentes saquean los estantes. También, las aplicaciones de smartphones ayudan a los conductores ebrios a evitar los puntos de control policial. A medida que la tecnología avance, también lo hará la variedad y sofisticación de los delincuentes que la utilizan. Teniendo en cuenta esto, ¿qué pueden hacer las autoridades para evitar una aceleración de los delitos tecnológicos?

Pasé más de una década en la Policía de Singapur, donde empecé trabajando como investigador hasta llegar a convertirme en jefe de TI. Luego estuve casi dos décadas en el sector privado, tratando de averiguar la manera de utilizar la tecnología para mejorar la seguridad pública. Basándome en mi experiencia, he llegado a la conclusión que la clave para combatir la delincuencia en el siglo XXI está en una colaboración más estrecha y en el uso de las tecnologías adecuadas.  

El primer paso es mejorar la colaboración entre las agencias de aplicación de la ley. Aunque suene como algo simple, la “seguridad pública” es un área bastante amplia. Además de los ataques terroristas, abarca peligros comunes como la delincuencia callejera y los accidentes de tráfico. Entre otros, también se incluyen solicitudes de visa y protección de fronteras, crímenes de guante blanco como el blanqueo de dinero, o crisis de salud pública, como epidemias de gripe, y desastres naturales, como terremotos y huracanes.

Toda esta complejidad crea divisiones tecnológicas que dificultan la colaboración.  Una ciudad de tamaño grande tiene, de media, unos 100 sistemas de TI diferentes relacionados con la seguridad pública, que abarca desde la aplicación de drogas a las licencias de conducir.
No es que las autoridades no lo intenten. La policía de Finlandia ha trabajado durante ocho años para implementar VITJA, un sistema que combina varios sistemas heredados de TI en una sola plataforma. En Estados Unidos, el departamento de policía de Chicago tardó 10 años en unificar sus más de 80 sistemas en CLEAR, una plataforma que permite a la policía escanear una base de datos de registros de arresto de 3 millones, utilizando sólo el apodo o tatuaje de un sospechoso. Estos proyectos llevan su tiempo, pero a largo plazo dan beneficios.

El segundo paso es crear vínculos más estrechos entre la policía y las comunidades, utilizando la tecnología para hacer que la colaboración sea más efectiva.

La policía no puede luchar sola contra la delincuencia. Los programas de vigilancia del vecindario, que animan a los ciudadanos a reportar actividades sospechosas, son un claro ejemplo de colaboración entre la policía y comunidades para hacer las ciudades más seguras.

Koh Hong-Eng, jefe global de Seguridad Pública en Huawei

La tecnología digital amplía los beneficios de esta colaboración público-privada. En Singapur, la Fuerza de Defensa Civil permite a los voluntarios capacitados en CPR utilizar una aplicación llamada MyResponder. Cuando alguien tiene un ataque al corazón, la aplicación alerta a los voluntarios cercanos, enviando la ubicación de la emergencia y del Desfibrilador Externo Automático (AED, por sus siglas en inglés) más cercano. Hoy en día, estos voluntarios ya han salvado varias vidas.

Encontramos otro ejemplo en Qiqihar, en el noreste de China. Los 5.000 taxis de la ciudad están equipados con cámaras que transmiten vídeo de forma inalámbrica a una sala de control de la policía. De esta manera, si ocurre un delito o una emergencia, la policía puede acceder al vídeo en tiempo real desde los taxis cercanos.

La omnipresencia de las redes sociales también puede ayudar a fomentar la colaboración tecnológica. Para capturar a los terroristas de la Maratón de Boston, la policía dependió en gran medida de las fotografías de los smarphones y de los vídeos realizados por los ciudadanos que estaban cerca de la línea de meta. Además de trabajar más estrechamente con las comunidades, la policía necesitará una plataforma tecnológica común que les permita compartir y analizar instantáneamente diferentes tipos de datos digitales. Esto incluye las llamadas de teléfono fijo y móvil, vídeo, coordenadas GPS y datos extraídos de los millones de objetos equipados con sensores en el Internet de las Cosas.

Lograr esta transparencia tecnológica no es sencillo. Las plataformas disponibles en las principales áreas metropolitanas a menudo son una mezcla de tecnologías incompatibles e inflexibles. Sin embargo, si se construye correctamente, una plataforma unificada puede ofrecer resultados espectaculares.

En Kenia, por ejemplo, el turismo es la segunda fuente de ingresos después de la agricultura. Pero en los últimos años, este sector ha sufrido un declive vinculado a las preocupaciones de seguridad. Como respuesta a esta problemática, Huawei trabajó con Safaricom, el mayor operador de redes móviles del país, para crear una plataforma digital que integrara los recursos de la policía, bomberos, transporte público y atención médica en las dos ciudades más grandes de Kenia -Nairobi y Mombasa-. La nueva plataforma eliminó los departamentos de información que habían separado las agencias en el pasado y dio a 18.000 policías herramientas avanzadas para compartir información.

En los 12 meses posteriores a la puesta en marcha de esta solución, la tasa de delincuencia en Nairobi y Mombasa se redujo en un 46%, según el informe anual del Servicio de Policía de Kenia. Además, el turismo aumentó considerablemente, con un aumento de una ocupación a principios del 2016 del 18% respecto al mismo periodo del año anterior.

A medida que las ciudades impulsan cada vez más las economías de naciones enteras, también crece la presión sobre los gobiernos para que sean lo más seguros posible. Poner más policías en las calles no es la solución, la naturaleza de la aplicación de la ley ha cambiado y la tecnología se ha convertido en el centro de la seguridad pública.

La saturación de las organizaciones y tecnologías impiden la colaboración y el intercambio de información entre los grupos encargados de hacer cumplir la ley, tanto a nivel nacional como internacional. Para hacer frente al crecimiento de la delincuencia tecnológica, la aplicación de la ley debe reforzar la colaboración entre las agencias y trabajar estrechamente con las comunidades a las que sirven. La adquisición de plataformas tecnológicas unificadas multiplicará los efectos de esa colaboración y, de esta manera, la tecnología podrá trasladarse a la actividad delictiva para hacer que las ciudades sean seguras, ahora y en el futuro.

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