Flexibilidad y bienestar son factores no negociables para el trabajador híbrido

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Cisco publica su primer Índice de Trabajo Híbrido y defiende que la responsabilidad empresarial pasa por “aprender la mejor manera de apoyar y capacitar a nuestros empleados, como sea y donde sea”.

La pandemia de coronavirus ha puesto la vida de millones de personas patas arriba. Sus efectos se extienden más allá del ámbito puramente médico. La crisis sanitaria ha revolucionado la forma de relacionarnos y de trabajar.

Durante el último año y medio se ha configurado un entorno laboral híbrido regido por las interacciones tecnológicas.

Ahora la gente espera poder trabajar con mayor libertad, sin importar el lugar, con la misma facilidad y seguridad que si estuviese en la oficina tradicional. Y las compañías se ven obligadas a satisfacer esta demanda.

“Nos encontramos en un momento excepcional, con la posibilidad de redefinir el trabajo”, afirma Chuck Robbins, presidente y director general de Cisco.

“Todos los empleados a nivel global quieren un lugar de trabajo que les permita dar lo mejor de sí mismos, y es nuestra responsabilidad, como líderes empresariales, aprender la mejor manera de apoyar y capacitar a nuestros empleados, como sea y donde sea que trabajen”, añade este directivo.

Cisco ha elaborado por primera vez un Índice de Trabajo Híbrido (HWI), que tiene la intención de ir actualizando cada trimestre. Según la primera edición de este informe, la flexibilidad y el bienestar son dos factores clave para la nueva era del trabajo híbrido. La gran mayoría de los encuestados por Cisco cree que estas máximas no son negociables.

Un 64 % cree que la opción de realizar tareas en remoto en vez de acudir presencialmente al puesto de trabajo influye directamente en la decisión de quedarse en el puesto actual o abandonar un empleo. Es decir, la posibilidad de teletrabajar aumenta la fidelidad de los empleados.

También incrementa el acceso a la diversidad de talento: las empresas pueden reclutar los mejores profesionales independientemente de su ubicación.

El caso es que sólo un 47 % de los empleados cree que su empresa le permitirá trabajar fuera de la oficina en los próximos 6-12 meses.

Aunque las reuniones son una parte central de la actividad diaria para muchos profesionales, solamente un 48 % de los participantes suele hablar en ellas. Además, en un 98 % de estas reuniones aparece al menos una persona que se conecta desde la distancia. Esto significa que hay que introducir medidas para que los participantes remotos se sientan en igualdad de condiciones.

La inteligencia artificial, por ejemplo, puede ayudar al habilitar funciones especiales como la reducción de ruido, la traducción y la transcripción automáticas, las encuestas o el reconocimiento gestual.

También es necesario dirigir la mirada hacia las posibilidades del móvil. Antes de la pandemia, los trabajadores usaban dispositivos móviles para engancharse a las reuniones un 9 % del tiempo. El porcentaje actual es del 27 %.

Otra consecuencia que evidencia Cisco es el impacto de las redes domésticas. Desde que comenzó la crisis se ha duplicado el uso de dispositivos para teletrabajadores en comparación con los routers para pequeñas y medianas empresas.

Por su parte, las redes de los proveedores de nube estarían demostrando más estabilidad que los proveedores de servicios de internet. Entre los meses de enero de 2020 y agosto de 2021, las redes de estos proveedores cloud representaron un 5 % de los incidentes por cortes.

La seguridad es un tema fundamental. Solamente el pasado mes de septiembre, la fuerza de trabajo híbrida fue víctima cada día de más de 100 millones de ciberamenazas de correo electrónico.

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