La paralización de dos fábricas de Samsung por la COVID anuncia próximas subidas de precios en los procesadores

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Dos megafactorías de fabricación de microchips de Samsung cierran por la COVID, lo que podría encarecer estos componentes.

Ya son dos las grandes plantas de fabricación de microchips de Samsung que se han visto obligadas a cerrar sus puertas y paralizar su actividad debido a sendos brotes de COVID-19.

La producción conjunta de ambas instalaciones suma algo más del 15 %  de la producción mundial de chips NAND y algo más de un 42 % de la producción de procesadores 3d NAND de Samsung, por lo que la consecuencias pueden ser muy importantes.

De hecho se prevé que la suspensión de su producción acarree importantes consecuencias para la industria global tanto en unidades SSD como en memorias DRAM. Además las consecuencias podrían extenderse a otros sectores, ahondando en las dificultades que ya se están viviendo desde el principio de la pandemia derivado del confinamiento, que también interrumpió la producción mundial de semiconductores.

Existencias cubiertas

En este caso Samsung afirma tener cubiertas sus necesidades hasta mediados del mes de enero de 2022 con el suficiente stock de microchips, pero además de que la interrupción de la producción podría tener efectos para el fabricante surcoreano a corto plazo se podría agudizar el cuello de botella de estos componentes que afecta a un amplio número de industrias en dos sentidos: rotura de stock y aumento de precios.

En el momento presente, según indica un análisis de TrendForce, la mayoría de compradores principales han podido acumular existencias suficientes pero no se descarta que a corto plazo pueda producirse un aumento de precios como consecuencia del impacto psicológico que tendría el cierre temporal de las dos fábricas de Samsung.

Curiosamente desde TrendForce se avanza que a lo largo del primer trimestre de 2022 el precio medio de los semiconductores podría descender entre un 10 y un 15 % pero, precisamente por dicha previsión podría generarse una sobredemanda por parte de los fabricantes, que intentarían acumular existencias en previsión de futuros retrasos y subidas de precio. La paradójica consecuencia podría ser una nueva subida de precio de los componentes.

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