La UE quiere impulsar una industria propia de semiconductores

ColaboraciónComponentesSector Público

Catorce países de la Unión Europea se han unido en una iniciativa común para desarrollar un programa propio de desarrollo de una industria puntera como es la de los semiconductores.

A través de un comunicado conjunto estos catorce países (se espera la adhesión de algunos países más), entre los que se encuentra España, anuncian que emplearán parte de lo fondos de recuperación asignados para paliar los efectos de la pandemia de la COVID-19 a impulsar en Europa la industria de semiconductores.

Se mantiene un compromiso para reforzar el ecosistema productivo de tecnología punta de manera que la presencia industrial europea se deje sentir en todo el mundo gracias a su determinante aportación a la cadena de suministro.

Las tecnologías electrónica, de radiofrecuencia, sensores inteligentes necesarios en inteligencia artificial, microcontroladores, tecnologías de bajo consumo, etc. no son ajenos al tejido productivo europeo, específicamente en el campo de semiconductores que ahora pretende potenciarse. Sin ir más lejos, España es el único país de la UE que posee una mina de coltán, mineral esencial como materia prima para semiconductores.

A pesar de ello la contribución europea a la industria de semiconductores apenas representa un 10 % del total global, lo que supone una fuerte dependencia de componentes producidos en el exterior que ahora se pretende reducir.

Unión de esfuerzos público-privados

El comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, explica que se busca poner en marcha un plan ambicioso que comprenda desde el diseño hasta la fabricación de semiconductores. Con ello se quiere forjar una alianza industrial europea que suponga aunar dotaciones procedentes de los presupuestos de los Estados miembros con las inversiones procedentes del sector privado.

Eta inciativa se enmarcaría en el IPCEI (siglas en inglés de Proyecto Importante de Interés Común Europeo) que facilita la colaboración entre los Estados miembros de la UE y las iniciativas privadas de innovación y alto riesgo que necesiten fondos adicionales para cumplir sus objetivos.

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