Ojo con el teletrabajo: la mitad de los españoles ha engordado tres kilos durante el confinamiento

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El teletrabajo, aunque sea a la fuerza, habrá supuesto numerosas ventajas para muchos, pero precisamente en su esencia está su mayor efecto negativo: cuando dejamos de desplazarnos al trabajo dejamos de movernos. Y eso son calorías que no quemamos.

Muchos cantan las alabanzas del teletrabajo (conciliación familiar, flexibilidad, ahorro en desplazamientos e instalaciones…) pero no debemos olvidar uno de los grandes riesgos de no necesitar salir de casa para ser productivo: el sedentarismo.

Y a pesar de los buenos propósitos, los retos y las apps, los datos demuestran que el año de la pandemia, el confinamiento y el teletrabajo, ha sido un mal ejercicio para el ídem. Según un informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, más del 45 % de los españoles ha ganado entre uno y tres kilos de peso durante 2020. Y la mayoría están más cerca de los tres kilos de que de sólo uno.

Cabe recordar que el riesgo de fallecimiento por COVID se incrementa hasta un 48% en el caso de personas con obesidad, por lo que es justo una tormenta perfecta para jugarse la salud. Y es que en la mayoría de las ocasiones, personas que a lo largo de los últimos meses han aumentado hasta cinco kilos de peso, no han logrado ese sobrepeso por culpa de aumentar la ingesta de alimentos o llevar una alimentación menos sana. La auténtica razón estriba en la ausencia de la práctica regular de ejercicio o incluso de la ausencia de movilidad más allá del domicilio y de salir a hacer alguna compra a un establecimiento cercano.

Las causas son complejas y múltiples, pero en esencia tienen que ver con la alteración de los hábitos de movilidad y comportamiento. Evitar trayectos al trabajo puede redundar en ahorro de tiempo, energía… pero nos evita desplazarnos. Y con ello nos evita quemar calorías. Dejamos de caminar, por cortos que sean los trayectos, evitamos obtener vitamina D al no salir a la calle y además también se alteran los ciclos de sueño.

Todo ello fuente potencial de problemas de salud, pero si no se compensa la actividad habitual que deja de hacerse al desaparecer los trayectos casa-trabajo con algún tipo de ejercicio no importa que no se aumente la ingesta de alimentos puesto que a igual aporte de energía, con menos gasto calórico, el exceso no consumido terminará convertido en reservas. De hecho entre uno y tres kilos de reservas para un 45 % de los españoles a lo largo de 2020.

De ahí la importancia de complementar el teletrabajo con una actividad física regular que permita regular esta situación, contrapesando lo que dejamos de hacer al quedarnos en casa trabajando.