Los casos prácticos del Social Business de IBM

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IBM CONNECT 2013. Clientes del Gigante Azul explican sus experiencias en la aplicación del social business.

Especial desde Orlando

IBM quiere llevar lo social al ámbito corporativo; apartarlo del mero concepto de entretenimiento para exprimir sus bondades en la empresa.

Esta implantación no tiene que ver sólo integrar las populares herramientas sociales en los procesos de una compañía. Es, como todo cambio de paradigma, un proceso a largo plazo.

Se trata, como explican los ejecutivos responsables de la división de software de forma distendida a la prensa, de una evolución natural. No es ya una mera estrategia corporativa; está más unido a un cambio cultural.

“La cultura se merienda a la estrategia”, explica Alistar Rennie sobre las tablas del escenario del Connect 2013.

Estos términos resultan sin embargo, algo ambiguos. Importa pues conocer la aplicación práctica del Social Business en la empresa para poder sacar a relucir sus beneficios y hacer un balance aproximado del ROI.

Sanidad, Retail y Gobiernos

Bob Picciano, responsable de la visión de software de gestión de información en IBM, ha enumerado tres ámbitos de aplicación del social business: la sanidad, el retail y el ámbito gubernamental. Ha invitado para ello a tres clientes que han explicado sobre el escenario su experiencia.

En la base de las tres experiencias hay una tecnología vertebral: Big Data. El análisis de un gran volumen de datos a una gran velocidad es uno de los pilares de la herramienta. Hacer de esta información una información visible y fácilmente accesible son los otros pilares.

El acceso a los datos aumenta el conocimiento del cliente sobre el producto, impulsa la comunicación entre el equipo directivo-empleado-cliente final y aumenta considerablemente el sentido de comunidad y colaboración.

El caso de la sanidad y el retail son modelos que se conciben en un entorno comercial –más en los Estados Unidos- y por lo tanto resultan muy similares. “Llegan a nosotros de una forma personalizada”, explica Picciano.

El caso del impacto del social business en el ámbito gubernamental se desmarca ligeramente y destaca su calidad de servicio público. Jeffrey Rhoda es el representante político de Dubuque, una pequeña ciudad del Estado de Iowa (EE.UU.).

El político ve la aplicación del social business (esto es, analítica de datos y aspectos sociales) como la forma ideal de “tomar las decisiones correctas y poner los recursos adecuados en el lugar adecuado”.

El proyecto que lidera la ciudad de Dubuque está muy unido a la sostenibilidad. Las autoridades ofrecen a los ciudadanos la información necesaria para “reducir costes, mejorar la economía local y conservar los bienes de la ciudad”.

“Se ofrece un acceso constante a tecnologías inteligentes”, explica. Por ejemplo información práctica sobre cómo ahorrar en el consumo energético o detectar fugas de agua, por ejemplo.

El resultado es asombroso. Un 45% de los ciudadanos aplicó los consejos ofrecidos para reducir el consumo de energía, aumentaron en un 800% las localizaciones de fugas de agua en la ciudad.

Rhoda equipara la gestión de una ciudad con la gestión de una empresa. Los objetivos son los mismos: ahorro de costes, máxima flexibilidad y la búsqueda de la interacción constante con empleados y/o ciudadanos para que la comunicación bidireccional fluya y se transforme en beneficio para la comunidad y/o empresa.

Dubuque es ahora, como explica orgulloso el político, una de las ciudades con mejores condiciones de vida en la región. “Los cambios ocurren así, cuando una ciudad apuesta por el social business”, concluye.

 

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