Jefe de Inteligencia Artificial, nuevo cargo para agilizar la implantación de esta tecnología en las empresas

Innovación

Aunque a día de hoy la estrategia en inteligencia artificial depende de CIOs y CTOs, ya se habla del CAIO. Esto es, del Chief AI Officer o Jefe de Inteligencia Artificial.

Las inversiones en tecnología de inteligencia artificial (IA) ya son notables, pero se intensificarán en los próximos años en empresas de todo el mundo.

Un estudio de Teradata revela que 8 de cada 10 empresas ya han iniciado inversiones y que por tanto la inteligencia artificial ya está en marcha en ellas. Si bien 1 de cada 3 altos ejecutivos opina que hace falta más y que las inversiones serán mayores en los próximos tres años. La media de inversión se sitúa en unos 6,47 millones de dólares.

Aunque a día de hoy la estrategia en inteligencia artificial depende de CIOs y CTOs, ya se habla del CAIO (Chief AI Officer o Jefe de Inteligencia Artificial) como rol necesario para agilizar la implantación de esta tecnología. Esto es, para coordinar acciones y gestionar la inclusión de la inteligencia artificial en las líneas de negocio. Hasta un 62 % de las empresas ya estaría planeando la creación de este puesto de trabajo.

“Hay una importante y clara tendencia emergente: las empresas hoy en día ven la inteligencia artificial como una estrategia prioritaria que les ayudará a superar a la competencia en sus respectivos sectores. Para aprovechar todo el potencial de esta tecnología y obtener el máximo retorno de la inversión, las empresas necesitarán renovar sus estrategias para que la IA cuente con un rol integrado en la compañía”, explica Atif Kureishy, vicepresidente de Emerging Practices at ThinkBig en Teradata.

La inteligencia artificial dejará notar su impacto especialmente en TI, tecnología y comunicaciones, en negocios y servicios profesionales más en cuestión de servicios financieros y atención al cliente.

En cuanto a los retos para su aplicación, se habla de la falta de infraestructuras y de especialización profesional, la falta también de presupuesto, las complicaciones a nivel de regulaciones y derechos o las expectativas de los consumidores.

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