La identificación por huella de algunas marcas de portátiles podría estar comprometida

Algunos fabricantes emplean sensores de smartphone, que son menos seguros, para ahorrar costes en la producción.

Se tiende a identificar los sistemas de seguridad biométricos como una de las herramientas de protección de equipos y dispositivos más seguras. Sin embargo, no siempre es así, como alerta la empresa fabricante de tecnología de este tipo Synaptics. No todos los ordenadores que cuentan con identificador digital están igual de seguros frente a un hacker, sino que depende del mecanismo que emplease la compañía que lo haya producido.

Synaptics advierte que algunos fabricantes optan por sensores de huella digital de smartphone para sus portátiles, en vez de aquellos diseñados específicamente para los ordenadores, buscando ahorrarse 25 centavos de dólar por equipo. Los de smartphone suelen emplear métodos no encriptados para almacenar la huella y enviarla a una CPU central de procesamiento. Al no cifrar la información, esta se vuelve vulnerable ante un posible ciberataque.

La compañía no aclara, sin embargo, qué marcas de portátiles optan por las soluciones más económicas. 

En una entrevista para VentureBeat, el vicepresidente de producto de la compañía, Godfrey Cheng, alerta de que “la identificación por huella digital ha despegado porque es segura y conveniente cuando se hace bien. Cuando no se asegura todo el proceso, hay una exposición que un atacante puede aprovechar.”

El empleo de métodos de encriptación para proteger la transferencia de información en sensores para portátiles dificulta el acceso a los cibercriminales a la huella digital. Desde Synaptics advierte que, en entornos empresariales, el robo de la huella digital puede conducir a que el atacante consiga acceder a todo el sistema TI de las empresas, generando un riesgo de primer nivel al no proteger adecuadamente la información personal.

Los smartphones son menos vulnerables a un ciberataque, defienden desde la empresa, ya que suelen llevarse encima o mantenerse cerca de su propietario, mientras que los ordenadores permanecen más habitualmente sin vigilancia en determinados espacios.