Sistemas de autoría basada en componentes, 1ª parte

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¿Porqué cambiar la información a muchos sitios si se puede hacer que un solo cambio aparezca en todos los lugares en los que se necesite?

El WYSIWYG ya no es rentable

Ahora supón que uno de los componentes comunes del producto cambia. Esto afectará a las funciones de todos los productos en los que se ha producido el cambio. El cambio afectaría no sólo a la documentación de cada producto, sino potencialmente a todas las variaciones de esa documentación que se imprimen o se publican en línea y en todas las traducciones. Si toda esta documentación y páginas web se mantienen por separado con herramientas de autor WYSIWYG, uno sólo de estos cambios puede provocar lo que es en realidad la misma modificación en cientos de procesadores Word individuales y documentos Web.

Además de ser costosos y de hacernos perder tiempo, estos cambios provocan errores de concordancia y desfase en los textos. Y con tanta repetición, los expertos en contenido terminarán revisando una y otra vez el mismo material.

Los beneficios del sistema de autoría basado en componentes

¿Pero qué pasaría si pudieses tratar cada elemento de información común como un componente por separado? ¿Qué pasaría si pudieses crear y mantener todo en un lugar y automáticamente reunirlo y colocarlo en el contexto de impresión y publicación en línea en el que va a ser utilizado? Sólo haciendo esto, hemos comprobado que las empresas ahorran entre un 30 y un 50 por ciento o más en costes de creación, revisión y producción –y entre un 50 y un 70 por ciento o más en costes de traducción. También hemos visto reducciones en los tiempos de producción de más del 50 por ciento, evitando por fin que la documentación forme cuellos de botella en los procesos de publicación.

Sin embargo, los beneficios de los sistemas de autor basados en componentes no terminan ahí. Aunque puedan crearse y reunirse fácilmente, los grandes documentos no son efectivos de cara al lector. En las publicaciones técnicas, solemos ver manuales que tratan de cubrir tantas opciones y variables que todos los lectores terminan confundidos. Si no, nos encontramos con la misma información repetida en unos 20 o 30 manuales, cada uno de ellos dirigido a una audiencia diferenciada. Aún así, ninguno de ellos consigue cubrir las necesidades del lector individual.

Es necesario cambiar de paradigma

El nuevo paradigma de edición está cambiando las reglas. Está haciendo que el lector sea el que decida qué contenido es importante y cómo debe serle entregado. Editar para una audiencia en plural no es lo mismo que hacerlo para una audiencia en singular. Incluso cambia el significado de las palabras “documento” y “página Web”. Estas palabras significan ahora “contenido que se crea de forma dinámica y personalizada, en el momento exacto en el que se necesita la información”. Se distribuye también instantáneamente a cualquier medio que utilicemos, ya sea una página Web, un móvil, un iPod o un Blackberry.

Para conseguirlo se necesita un nuevo conjunto de herramientas, como los estándares XML y DITA, y herramientas de autor estructuradas como JustSystems XMetal. Lo que hacen estas herramientas, y cómo dan paso a la nueva era de la autoría basada en componentes y no en documentos es el tema del siguiente artículo de esta serie que publicaremos en breve.

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