SpaceX subcontratará el equipamiento de acceso a su servicio de Internet vía satélite Starlink

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El servicio mundial de acceso a Internet mediante satélites Starlink se abre a que terceras empresas se encarguen de la fabricación del equipo que permite recibir la señal desde la constelación puesta en órbita por SpaceX.

Los primeros vídeos publicados por los pioneros en la utilización de este novedoso servicio han sorprendido, entre otras cosas, por las antenas parabólicas capaces de orientarse de manera autónoma para captar la señal procedente de los satélites de Starlink.

Un sistema motorizado orienta de manera automatizada la antena, pero esto podría cambiar de confirmarse la información procedente de una fuente cercana a SpaceX (empresa espacial privada) y Starlink (gestora de los satélites de comunicación a baja altura, ambas dirigidas por Elon Musk.

Más barato fuera que dentro

Al parecer SpaceX estaría pagando demasiado por los terminales de acceso que entrega a los clientes de Starlink, un precio superior al que cobra a estos pioneros clientes, y para tratar de equilibrar la balanza habría firmado un acuerdo para varios años con terceras empresas que se encarguen de este aspecto. En concreto una de estas empresas sería STMicroelectronics, que se encargaría de fabricar estos terminales.

Se habría contratado una producción de un millón de terminales con un precio de $2.400, con lo que SpaceX estaría asumiendo poner $1.900 por dispositivos por los que cobra $500 a los clientes de Starlink. Se hace necesario, como vemos, equilibrar esas cifras.

Ninguna de las dos empresas (SpaceX/Starlink ni STMicroelectronics) han hecho declaración alguna al respecto, pero sí ha aparecido en Internet un vídeo en el que uno de los clientes de Starlink ha desmontado el terminal que se conecta con la antena parabólica motorizada y la mayoría de los componentes proceden de STMicroelectronics.

Más por menos

Esta situación, cercana al dumping si hubiera más competencia en el servicio de acceso a Internet con cobertura mundial vía satélite, es claramente insostenible a corto plazo al cobrar al cliente por el dispositivo de recepción de señal y la propia antena parabólica una cuarta parte de su precio de fabricación.

En ese sentido algunos expertos apuntan a que tras una fase inicial en que todo el kit de conexión viene embalado para que el propio usuario sea quien coloque la antena parabólica, una solución pasaría por volver al método tradicional. En lugar de una antena motorizada que detecte automáticamente la señal, Starlink podría llegar a hacerse aún más competitiva si logra rebajar ese precio de acceso recurriendo a antenas parabólicas fijas.

Un sistema motorizado de orientación automática puede tener sentido para instalaciones itinerantes, pero supone encarecer innecesariamente un dispositivo que sólo empleará esos complejos mecanismos una vez.

A cambio, y más allá de externalizar la fabricación de todo el pack de acceso y transformación de las señales vía satélite, otros aducen que la economía de escala de fabricar un número suficiente de estos sistemas motorizados y automáticos llegaría a ser imbatible frente al gasto del desplazamiento de los técnicos de instalación y orientación de antenas parabólicas.

Por el momento, los que siguen ganando son los clientes de Starlink y pronto las empresas externas con las que SpaceX contrate la fabricación de los terminales.