“Nunca ha sido tan emocionante ser individuo. Ahora solo tú organizas tu vida gracias al consumo colaborativo”

Blablacar y Airbnb defienden la utilidad y legalidad de los servicios P2P después de la polémica huelga de taxistas y las quejas del sector hostelero.

La forma de consumir está cambiando. Antes los usuarios simplemente compraban productos, contrataban servicios o se dejaban seducir por las marcas, eran sujetos pasivos y objetivos fáciles. Pero Facebook y las redes sociales han variado nuestra manera de comportarnos también en la compra, en la contratación. Los ciudadanos consumen de manera social, son proactivos e incluso comienzan a organizarse para compartir recursos. Es lo que se llama ‘sharing economy’ o consumo colaborativo.

“Hasta hace unos años todo se basada en las grandes empresas, en las marcas. Pero esto ya no es cosa de marcas. Es cosa de personas”, explicaba Jeroen Merchiers, Country Manager de Airbnb España y Portugal en el evento StartuptheFusion. “El futuro dependerá de la confianza, de mi reputación, de tu reputación. De si somos buenos huéspedes o buenos conductores”.

Mientras las industrias más tradicionales se resisten al cambio, se agarran a un clavo ardiendo, el avance de la tecnología sigue arramplando con lo que pilla a su paso, desmontando sectores, enfurenciendo a lobbys, entrando en los planes de las administraciones. Airbnb ha puesto una pica en Flandes en el sector de los alojamientos y les está costando bastantes disgustos a propietarios de cadenas de hoteles y apartamentos, con debates en los tribunales a uno y a otro lado del charco. Uber y Blablacar han enfurecido a taxistas y empresas de transportes, que ven como los usuarios se organizan para moverse por y entre las ciudades.

Desde la Comisión Europea y el Ministerio de Economía, han señalado que hay que reinventarse, hay que dejar paso a la innovación y a los elementos disruptivos, siempre y cuando se respete la legislación.

En este sentido, Country Manager de Blablacar en España y Portugal, Vincent Rosso, ha insistido en que “los conductores no se llevan ningún beneficio, simplemente ahorrar compartiendo los viajes. Nosotros solo ponemos en común a los usuarios mediante nuestra plataforma, pero son ellos los que hacen el trato”. En cuanto a la comisión del 10% que acaban de incluir en España aseguran que llevan aplicándola dos años en Francia.

Una de las críticas a la compañía francesa es su carencia de seguros para los viajeros que montan en los vehículos de otros particulares. “Lo dejamos totalmente en manos de los usuarios. Depende de ti que tengas un seguro si te montas en el coche de un familiar, amigo, vecino o lo que sea. Corre a cuenta tuya”, apostilla.

Desde Airbnb, señalan que “tienen la responsabilidad de informar e intentar cumplir con las normas locales”. La firma, con 15 millones de viajeros y 600.000 propiedades para alojarse, lo tiene cada vez más difícil en este sentido, aunque su política de garantías para propietarios y viajeros ha sido una norma de la casa desde sus comienzos.

Las dos startups P2P también defendieron que los cambios en el consumo también persiguen una finalidad ecológica y de sostenibilidad. “Nos estamos cargando el planeta produciendo sin control y gastando sin control. Hay que producir menos y consumir lo que ya hay. Todos los sectores están intentando cambiar con propuestas disruptivas”.

El líder de Airbnb ha concluido asegurando que gracias a startups P2P como la suya, o como Uber y Blablacar, “nunca ha sido tan emocionante ser un individuo porque puedes decidir como organizas tu vida”.

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¿Son los españoles carne de ‘sharing economy’?

El Country Manager de Airbnb ha reconocido que en España aún somos algo celosos con esto de compartir. “Es verdad que la gente española es un poco protectora con la propiedad privada, pero el tema de la crisis y las necesidades económicas están haciendo que se empiecen a plantear este tipo de servicios para ahorrar o sacar un dinero”, señala Merchiers.  En nuestro país, la startup de alojamientos P2P ya ofrece 70.000 propiedades, en su mayoría facilitadas por españoles, aunque también “por muchos extranjeros”.

Por su parte, el responsable de Blablacar destaca de los usuarios españoles su gran índice de participación. “España cuenta con usuarios muy activos, que comentan, puntúan y se relacionan. Los franceses tenemos que reconocerlo: estamos celosos de la comunidad española”, asegura Rosso.

La nueva generación

El consumo colaborativo está generando una nueva tipología de startups. Airbnb y Blablacar no han sido las únicas que hemos podido conocer en StartupstheFusion. El evento también dedicó un espacio para los pitches de varias firmas emergentes orientadas hacia el negocio P2P. Destaca la portuguesa  Shipify, una empresa que se ha propuesto eliminar los intermediarios en la industria de los envíos para siempre y que se define como un ‘social delivery marketplace’ (tienda de envíos sociales).

Shipizy se lanzó hace cosa de seis meses, con una inversión inicial de 25.000 euros. Ahora buscan 540.000 euros más para alcanzar la siguiente fase. Bajo el eslogan de “quien transporta gana, quien envía ahorra”, la startup pretende ofrecer una alternativa a las típicas empresas de logística conectando a la gente que tiene necesidades de envíos con viajeros a los que no les importa llevar un paquete extra.

La firma lusa pretende promocionar el espíritu de “ayuda mutua a escala global” y aportar una solución flexible a aquellos que quieren enviar un paquete. El pilar será la comunicad, donde cada usuario contará con un perfil en el que se incluirán su zona de influencia, valoraciones, datos de contacto, envíos realizados, tipos de paquetes y peso que son capaces de transportar, etc.

Con su plataforma, aseguran que se puede llegar a algunos puntos poco accesibles para las compañías de transportes de forma más rápida. En principio su idea es la ayuda desinteresada entre particulares, pero no interfieren en “las propuestas y aceptadas recompensas entre remitentes y transportistas”.  En cualquier caso sí que se llevan un pequeño porcentaje si los usuarios aceptan sus opciones para envíos de confianza, el seguro y su protección el proceso de pago.

Joao Pina, cofundador y CEO de Shipizy, ha explicado en el escenario de StartuptheFusion que “en Portugal si haces algo varias veces puede ser considerado una actividad comercial, pero no nos importa ir en contra de la legislación portuguesa. En cualquier caso, somos conscientes de la legislación y concebimos estas actividades como pequeños encargos no como trabajos o tareas de larga duración”.

Uniplaces es otra startup nacida al amparo de la nueva ola de consumo colaborativo y fundada el año pasado. Se trata de una especie de Airbnb para pisos de estudiantes que da servicio en Lisboa, Londres y acaba de lanzarse también en Madrid. Los universitarios pueden acceder a contratos de hasta dos años y ver apartamentos completos o por habitaciones en cada ciudad. El equipo de Uniplaces se encarga de establecer un contacto directo con los caseros, chequear cada propiedad y tomar fotografías lo más detalladas posibles de los pisos, para evitar esos interminables paseos visitando posibles lugares donde vivir. Además disponen de un servicio de atención al cliente. Los usuarios pueden realizar pagos seguros directamente desde su plataforma.

Uniplaces incluye toda la información referente a cada piso y habitación, como su ubicación, servicios, mobiliario y electrodomésticos, precio mensual, disponibilidad y una descripción detallada del inmueble. Cada emplazamiento cuenta con una lista de universidades cercanas. Además, se pueden consultar comentarios para cada alojamiento y los huéspedes. El objetivo es facilitar las cosas a los universitarios y proporcionar a los caseros confianza para saber quién ocupa sus propiedades.

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Hay otros mundos

Los servicios P2P están llegando a otros sectores, como la compraventa o la restauración. Empresas como YuMe o Walla, asociadas al móvil, permiten a los particulares hacerse o deshacerse de objetos particulares de segunda mano. Con Cookflat podemos probar platos exóticos o locales cocinados por personas aficionadas a la cocina o conocedoras de especialidades en sus propios hogares.