Startups aceleradas, un año después ¿qué ha cambiado?

Las startups entran en programas de aceleración, los completan, se gradúan y salen. Pero ¿qué es de ellas una vez que están sueltas en el mundo?

Lo que falta por mejorar (y consejos a emprendedores)

Las aceleradoras de startups, a pesar de todas sus innegables ventajas y beneficios, no son una garantía de éxito. Si el proyecto no es lo suficientemente bueno, el golpe con la realidad al salir del programa puede ser muy fuerte. El golpe puede hasta tener lugar antes, en pleno proceso de aceleración, al ver aspectos en el programa que claramente todavía podrían mejorar bastante.

Rocío González, de ModaFinder, se muestra bastante crítica con lo que logró en The Founder Institute, especialmente por el hecho de haber sido seleccionada cuando su proyecto estaba ya mucho más avanzado de lo que la aceleradora busca. “Hubiese agradecido que alguien me dijera: Este programa no es para ti. Dedícate a vender”, explica. Además, apunta que al tratarse de la primera promoción “el grado de improvisación fue tal que no había ningún aspecto que no fuera mejorable”. En cuanto a “la selección de los participantes, mentores y en hacer menos arbitraria la selección de las “ideas” o empresas elegidas para completar el programa”.

Además, opina que lo que sacó de la aceleradora fue más a nivel personal que de empresa. “Gané ciertas competencia”, comenta, “pero a ModaFinder no le benefició en absoluto”. Silvia Varela, de Sherpandipity, que compartió primera promoción de The Founder Institute, cree que el programa tendría que estar más adaptado al mercado español. “Los contenidos del programa y los acuerdos con proveedores están muy orientados al mercado norteamericano”, apunta, cuando “en España la realidad es bien distinta, especialmente en lo referente a búsqueda de financiación”.

Y, por último, ahora que han pasado por la experiencia y cuentan ya con la perspectiva temporal, ¿qué recomendarían a otros emprendedores que estén ahora pensando en entrar en una aceleradora? Kike Álvarez, de Clipyoo, apunta que “la idea es estar abiertos al cambio” y “estar dispuesto a profundizar en la esencia de la idea, proyecto o empresa y estar abiertos a que otros que no viven o sienten igual las cosas les hagan ver nuevos caminos”.

Silvia Varela cree que cualquiera que esté “dispuesto a dejarse la piel por su proyecto” encontrará en una aceleradora “un buen lugar para comenzar”, pero aconseja a los emprendedores pensar bien qué programa escoger, valorando “el estado en que está tu proyecto y el estado en que la aceleradora espera que esté”, “qué ofrece la aceleradora y a cambio de qué”, “si darán acceso a buscar financiación o no” o “con qué mentores/profesores cuenta el programa”, entre otros puntos.

En definitiva: estar dispuesto a emprender, con todo lo que eso conlleva, analizar bien en qué estado está el proyecto y buscar una aceleradora acorde, y estar abierto a críticas y a cambios. Y mantener el objetivo siempre a la vista. Como indica Kike Álvarez, CEO de Clipyoo, su aceleradora Wayra estaba en una octava planta en “uno de los primeros rascacielos de España”. “Haber podido subir para mirar lejos es lo que ayuda”. Ampliar la visión e ir más rápido. O, lo que es lo mismo, acelerar.

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