Tecnologías heredadas y una cultura burocrática, retos para la adopción del modelo Agile

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Aunque como el tecnológico o la banca ya se han transformado, la Admnistración pública, la industria y el retail muestran mayor reticencia al cambio.

La agilidad corporativa es un objetivo más de futuro que de presente para muchas compañías. El Índice de Madurez Agile de Opinno y Workday resuelve que a las empresas españolas todavía les queda mucho camino por recorrer para alcanzar unos niveles aceptables.

Para mejorar, deben entender que la agilidad del equipo ya no es suficiente, dado que lo correcto es implicar a toda la organización. La transformación debe empezar desde la parte de la dirección e implicar a los procesos de recursos humanos, lo que significa que cambiar de mentalidad es imprescindible.

Sectores como el tecnológico y Telco o la banca y los seguros se encuentran en fases más avanzadas cuando se habla de agilidad. En nuestro país, de hecho, una de las empresas pioneras ha sido BBVA. En el extremo contrario se encuentran el sector público, la industria y el retail.

Además, la edad cuenta. Las organizaciones que tienen entre 16 y 50 años de antigüedad suelen estar más rezagadas. El peso de la cultura corporativa es grande, tal y como identifica un 40 % de las organizaciones consultadas por Opinno y Workday al señalar desafíos.

“Los principales obstáculos son dos: las tecnologías heredadas inflexibles y la cultura organizativa burocrática”, determina Adolfo Pellicer, Country Manager de Workday para España y Portugal.

En este punto, “la adopción de la nube es clave. Las empresas tienen que asegurarse de que están equipadas con un sistema moderno que apoye sus necesidades en el en línea con el mundo cambiante en el que vivimos, permitiendo una mentalidad abierta y la innovación de procesos”, resuelve.

Pellicer tiene claro que “la agilidad es uno de los valores clave que definirán el futuro de las empresas. Esta agilidad se consigue teniendo una visión holística y dotando a los empleados de la tecnología, las habilidades, la mentalidad y las herramientas adecuadas para planificar y actuar con rapidez”.

“En tiempos de cambio, las decisiones deben ser rápidas, efectivas y afectar a todos los niveles de la organización”, concluye.

Unas arquitecturas técnicas costosas, un talento desmotivado con capacidades obsoletas, las diferencia entre la estrategia y los equipos o el desencuentro entre el negocio y la tecnología configuran el tejido empresarial.

“El modelo Agile nace como respuesta a estos desafíos”, precisamente, “y su adopción permite a las empresas ser más rápidas y ágiles para adaptarse a las necesidades y prioridades de cada momento“, apunta Pedro Moneo, fundador y CEO de Opinno, “reduciendo el time to market de los productos y servicios, aumentando el valor que se entrega a los clientes y reduciendo el riesgo de los proyectos”.

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