Así se gradúa la vista de un satélite espía

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Nos vigilan desde las alturas pero sus ojos electrónicos también deben configurarse adecuadamente y demostrar que captan fielmente lo que hay a miles de kilómetros bajo sus alas.

Si haces una pausa mientras lees este texto, miras al cielo y saludas, es posible que algún satélite capte tu gesto, otra cosa es que la resolución actual (que sepamos) permita distinguirlo. Pero para calibrar adecuadamente las ópticas de tan indiscretas cámaras también hay unas pruebas similares a los carteles que tienen los oftalmólogos con letras que van reduciendo su tamaño y que debemos leer adecuadamente al graduarnos la vista.

Hoy te mostramos algunos de los equivalentes militares de estas pruebas de agudeza visual especialmente diseñados para ser distinguidos desde las alturas por las cámaras espía. Este método comenzó a usarse con aviones espía como el U-2 y el SR-71 Blackbird, que captaban imágenes de la superficie terrestre desde alturas estratosféricas.

Bastaba colocar en lugares adecuados una serie de baldosas o superficies pintadas con formas definidas para ajustar la calibración de la óptica de las cámaras. Algunos de aquellos primitivos tests aún perviven (seguro que hay otros que ignoramos) en remotas bases aéreas del desierto de Mojave. Barras blancas pintadas sobre fondo negro con dimensiones de unos 20×15 metros en los que mediante diseños de barras en diferentes orientaciones se usaban como referencia visual.

Si se observa con atención puede encontrarse cierto paralelismo entre estos diseños y los patrones para calibrado de telescopios y escáneres. Hoy día las nuevas generaciones de aparatos ópticos que surcan el cielo, hijas de la alta resolución digital, reciben calibración informatizada.

vINQulo

Center for Land Use Interpretation

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