La compra de DoubleClick: ¿una amenaza para el consumidor?

Seguridad

Un grupo de defensa de los consumidores teme que el acuerdo entre Google y
DoubleClick atente contra el derecho a la intimidad vigente en la Unión Europea
y limite el acceso a contenidos Web.

La
BEUC,
la organización europea para el consumidor, ha pedido hoy que la
Unión Europea siga
el
ejemplo de la
Federal
Trade Commission
en los Estados Unidos e investigue hasta qué punto la
fusión de Google y
DoubleClick dará al primero un
acceso sin precedentes a una cantidad de información sensible sobre los
internautas, en especial sobre el uso que hace cada consumidor de Internet y sus
hábitos de búsqueda.

En una carta dirigida a los responsables de velar por los derechos del
consumidor y por la protección de datos, Cornelia Kutterer, consejera legal de
la BEUC, ha expresado una serie de preocupaciones acerca de las bases de datos
que las dos compañías manejan.

“Tienen bases de datos complementarias llenos de datos privados. Si les
permiten combinarlas, podrían llegar a tener una base de datos de perfiles sin
igual”, ha afirmado Kutterer en
declaraciones
a AP
.

La postura de la BEUC y los grupos de defensa del consumidor de Estados
Unidos -que en su día pidieron la intervención de la Federal Trade Commission en
la adquisición- trata de demostrar una vez más la relevancia y lo
estratégicamente importante que se antoja
la
compra de DoubleClick por parte de Google
. Tras el
fe
rvor inicial
que había entre varias compañías del sector por comprar
DoubleClick, y después de que estas mismas empresas se decidieran a adquirir
en
cadena
otras firmas rivales de DoubleClick nada más anunciarse el acuerdo,
las palabras de Kutterer son otro aval más de la compra desde un punto de vista
empresarial.

Sin embargo, desde un punto de vista de los derechos del usuario, la compra
puede suponer un antes y un después. Google ya usa cookies y logs sobre el
usuario que, según la compañía, les ayuda a entender el usuario mejor y
perfeccionar la intuitividad de sus búsquedas y publicidad. Y la preocupación de
los defensores de los derechos del consumidor radica precisamente en eso, ya que
al mismo tiempo que estas herramientas permiten a Google ofrecer un servicio más
sofisticado, la compilación de datos tiene también un lado comercial abierto al
abuso.

Ya que ni DoubleClick ni Google ha pedido permiso todavía a la Unión Europea
para seguir adelante con la compraventa, parece dudoso que alguna institución
comunitaria lleve a cabo una investigación en este momento. Google, por su
parte, ya ha dicho que para ellos la compraventa “no supone ningún riesgo para
la competencia y por lo tanto debe aprobarse”.

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