El nuevo reloj atómico que podría redefinir el segundo

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Es el lapso de tiempo más breve que se puede asimilar de forma más o menos aproximada por e hombre, aunque sea por el baloncestístico procedimiento de decir “miluno”, pero su definición exacta y científica, que a continuación os recordaremos, puede variar cuando entre en funcionamiento un nuevo tipo de reloj atómico.

Hasta 1967 la definición de segundo se refería a una porción de la duración del día. En concreto un segundo era la ochenta y seis mil cuatrocientosava parte del día solar medio, definiendo este además en relación a lo que duraron los días entre los años 1750 y 1890.

Pero llegó la Era Atómica y todo cambio, hasta la forma de definir el tiempo. E manera que desde 1967 el Sistema Internacional de Unidades define un segundo como la duración de 9.192.631.770 oscilaciones de la radiación emitida entre la transición de dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio a una temperatura de 0 grados Kelvin. Sinceramente para andar por casa vamos a volver a lo del “miluno”.

La consecuencia de esta medición tan extremadamente precisa es que produce un importante desfase entre el segundo “atómico” y el segundo como unidad de medida de tiempo terrestre astronómico.

Ahora podemos estar a punto de acceder a una nueva era de medición temporal gracias a un nuevo tipo de reloj atómico que podría alterar esta definición de segundo merced a la tecnología que emplea, denominada de enrejado óptico y que reemplazaría los actuales relojes de cesio. Estos sufren un desajuste de un segundo cada 100 millones de años pero con estos nuevos modelos la precisión sería incluso mayor y es de suponer que pasarían unos cuantos millones de años más para que llegue a producirse un retraso de un segundo.

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De hecho, aunque este tipo de relojes no supone una novedad puesto que llevan una década funcionando es ahora cuando están llegando a adquirir una precisión sinigual, de hecho se calcula que atrasarían un segundo cada 300 millones de años aunque todavía se están ideando mecanismos que lo superan, como el de iones de aluminio del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos de América (NIST) en Colorado capaz de conseguir una precisión de un segundo cada 3.700 millones de años.

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