El Pentágono ya no ofrecerá combustible barato a los aviones de Google

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En 2007 el Gobierno estadounidense firmó un acuerdo con Google por el que sus fundadores podían repostar combustible para sus jets privados a un precio más bajo del habitual pero ese pacto ha finalizado el pasado 31 de agosto cuando el Pentágono y la NASA decidieron no renovarlo al sospechar que dicho combustible estaba empleándose para viajes que no guardaban relación con los fines gubernamentales que deberían observar dichos vuelos.

Todo se inicia cuando un senador republicano del estado de Iowa pide a la Inspección General del Pentágono que aclare si hay directivos que estuviesen recibiendo un trato especial precisamente en este tema del suministro de combustible a un precio ventajoso como contrapartida a acuerdos que se mantengan con la Administración.

A partir de ahí se reconoció que los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, se beneficiaban de un acuerdo en su condición de contratistas especiales con el Departamento de Defensa, relación que ahora está siendo sometida a auditoría. Como parte del pago por los servicios de su empresa presuntamente para las situaciones en las que debieran realizar un desplazamiento a bordo de sus jets privados el combustible les sería suministrado por la NASA en una antigua base de la Armada estadounidense ubicada en Moffet, localidad cercana a Mountain View, la localidad californiana donde Google tiene su sede.

Desde 2007 el número de vuelos contabilizados para las aeronaves de Google afectadas por este acuerdo se cifran en 710, con Los Ángeles y Nueva York como destinos más frecuentes pero también con un buen número de desplazamientos al Caribe, Tahití y Hawaii. El combustible consumido se calcula que han sido más de 100.000 litros a un precio un 30 % inferior al de mercado.

El acuerdo incluía la autorización para que dicha base, donde por evidentes razones (es una instalación militar) no están autorizados vuelos civiles salvo para miembros de la Administración… y no es el caso. En aquella base tenían “aparcados” siete aviones y dos helicópteros propiedad da Google a disposición no sólo de Page y Brin sino también del presidente de la empresa, Eric Schmidt. Ahora tendrán que buscarse otro “aparcamiento” y empezar a acostumbrarse a que el queroseno les cueste lo que a todo el mundo.

vINQulo

The Wall Street Journal

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