¿Es Nestlé la última víctima del efecto Barbra Streisand?

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Nestlè echa gasolina a la campaña de Greenpeace contra la deforestación bloqueando un vídeo de la organización que la posiciona en el centro de la polémica.

El aviso lo dio Greenpeace el pasado 17 de marzo. “Nestlé bloquea en YouTube un vídeo que relaciona su Kit Kat con la deforestación en Indonesia”, alertaba la organización ecologista en un comunicado a los medios.

Según señalaba Greenpeace, la multinacional alimentaria había bloqueado en el popular espacio de vídeos la versión británica del vídeo, una campaña viral de la organización en la que denunciaba el origen irregular del aceite de palma elaborado para hacer su chocolatina Kit Kat. “Cada vez que tomamos un Kit Kat, podemos estar dando un mordisco a las selvas tropicales de Indonesia”, explicaba entonces el responsable de la campaña de bosques y clima de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto.

La compañía suiza, acusaban, utilizaba el aceite de Sinar Mas, una compañía que estaba destruyendo la selva de Indonesia, y con ello el hábitat del orangután, para expandir sus plantaciones de palma, origen de una de las materias primas del Kit Kat.

Desde su perfil de Facebook, Greenpeace Internacional pidió a su casi medio millón de seguidores que pidiesen a Nestlé que diese un respiro a la selva de Indonesia y desde su web los alentó a contarlo en Twitter. En la página ad hoc de la organización ecologista de su campaña especial contra el uso del aceite de palma puede verse, de hecho, el flujo de tweets constantemente cambiantes sobre la materia.

¿Se ha convertido la multinacional suiza en la nueva víctima del efecto Barbra Streisand tras impedir a los usuarios acceder a la versión británica del vídeo? La cantante norteamericana intentó impedir la difusión de una imagen aérea de su casa colgada en internet, consiguiendo con ello sólo una cascada de publicidad negativa en internet y convirtiéndose así en el nombre de un efecto que todo responsable de relaciones públicas debe conocer en la época del 2.0. Streisand sólo pudo dar marcha atrás y convertirse en el ejemplo de lo que no hacer.

Repuesta Nestlé

El tablón en Facebook de Greenpeace España está lleno de mensajes de usuarios que han firmado la petición para que Nestlé deje de usar el aceite de palma de la compañía denunciada o de seguidores de la organización ecologista que han reconvertido su foto de perfil para relacionarla con la campaña.
“Les presento el rediseño del logo de Nestlè acorde con sus actuales prácticas”, señala un seguidor a la organización: su nueva imagen en el logotipo de la suiza con la s reconvertida en un signo de dólar.

Según el último comunicado de Greenpeace, las redes sociales se han convertido en una “pesadilla” para la suiza. El vídeo cuenta con un total de 730.000 visitas y más de 100.000 personas han enviado ya una carta a la firma para que rompa relaciones con Sinar Mas. 

Y… Nestlè ha roto relaciones con el fabricante de aceite de palma. “Nosotros, como Greenpeace y tantos otros, aborrecemos la destrucción de la selva y no nos proveeremos con compañías que muestran evidencias verificables de daño medioambiental”, declaraba hoy la portavoz de la firma, Nina Backes, a The Wall Street Journal.

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