¿Hay futuro para MySpace?

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La red social que precedió a Facebook y a Twitter combina decadencia, despidos y planes de venta con rediseños y nuevas estrategias para un futuro nada claro.

MySpace era hace unos años el sitio en el que había que estar. Twitter no existía, Facebook era aún tan solo el sueño universitario de Mark Zuckerberg, y nadie pensaba en Internet al hablar de redes sociales. Pero MySpace ya estaba ahí, su número de usuarios aumentaba a pasos agigantados y poco a poco se iba convirtiendo en tabla de salvación (y lanzamiento) para muchos músicos y artistas gráficos.

Años después, parece difícil imaginar que estemos hablando del mismo sitio web: pérdidas económicas, despidos, rumores de venta y, sobre todo, el abandono de los usuarios (y, en consecuencia, los “muros” tomados por el spam), han convertido a MySpace en la primera red social del pasado.

Pero, ¿cómo y cuándo empezó la decadencia? ¿cómo pasó MySpace de ser el niño bonito de Internet a ser una reliquia? Las dos causas principales están estrechamente ligadas. News Corporation y Facebook son los culpables de la caída en desgracia de la red social: los primeros, por no reaccionar a tiempo cuando aparecieron los segundos. Los segundos, por haber absorbido a los internautas con su éxito abrumador.

News Corp. y los días de gloria

Hay varias fechas importantes en la historia de MySpace, pero hay una que marca un antes y un después en su trayectoria: agosto de 2005, momento en el que News Corporation, el gigante mediático de Rupert Murdoch, desembolsó 580 millones de dólares (más de 440 millones de euros) por eUniverse, propietarios hasta el momento de MySpace. De todos esos millones, se estima que aproximadamente la mitad se debían a la red social.

Desde ese momento y hasta 2008 MySpace vivió sus días más dorados: News Corp. invertía en la red social, la extendía por el mundo (Reino Unido, China,…) y conseguía hacer de ella un lugar de referencia para músicos gracias a la facilidad con la que dejaba subir música para ser reproducida en streaming. Las discográficas buscaban talentos en MySpace, por lo que cualquier persona con una mínima aspiración a dedicarse al negocio de la música necesitaba abrirse una cuenta.

En aquellos días, no obstante, MySpace era mucho más que un rincón para músicos: era una red social. Los usuarios subían fotografías y canciones propias o ajenas, tenían amigos y se comentaban unos a otros. De hecho, hasta el fatídico 2008, MySpace era la red social con más usuarios. Entonces llegó Facebook.

2008, Facebook y otras desgracias

La felicidad de MySpace duró tres años. En 2008 Facebook se lanzó a la conquista del mundo y las cosas se torcieron para la que hasta entonces había sido la única red social: los usuarios la abandonaron y se entregaron al proyecto de Zuckerberg, que además logró que gente de todo tipo, hasta los menos habituados a internet, se abrieran una cuenta (y se engancharan) a Facebook.

¿Fue esa la única causa? ¿Debe MySpace culpar a Facebook por su decadencia? En parte sí. Pero la otra parte, que no es nada pequeña, le corresponde a sus flamantes propietarios, NewsCorp. Los responsables de mantener a MySpace a flote son culpables en parte de su hundimiento al dar por hecho que su posición en el mundo de las redes sociales estaba garantizada, que la evolución no existe y que los usuarios de Internet son fieles: tres falsas creencias que los llevaron hasta donde están ahora.

El presente de MySpace: jugándose el futuro

¿Dónde está MySpace ahora? Podría decirse que en el limbo. Por un lado, existe una clara vocación dentro de la red social por sobrevivir, para lo que han invertido en un ambicioso rediseño hace un par de meses con el que pretenden darle “un nuevo enfoque estratégico al negocio”, según las palabras del propio CEO de MySpace, Mike Jones. Competir con Facebook no es algo que se contemple (de hecho se han rendido a ellos añadiendo Facebook Connect), ahora se trata de diferenciarse centrándose en lo que siempre habían destacado: ser un punto de encuentro y plataforma de lanzamiento para nuevos artistas.

Toda esta energía volcada en la salvación de MySpace choca con la actitud de sus dueños, News Corporation, hacia el sitio. La primera alarma la desató el pasado mes de octubre el COO de News Corp., Chase Carey, que aseguró que las pérdidas de Myspace “no son ni aceptables ni sostenibles”. Un mes después, poco después del rediseño, afirmó que con el sitio se podrían hacer “veinte cosas”, pero que eso no significaba que se fuese a hacer alguna de ellas. Los rumores de venta se dispararon.

Desde entonces, la situación no ha hecho más que empeorar. Si bien desde MySpace siguen insistiendo en que el rediseño es la opción adecuada y que está siendo un éxito, News Corp. sigue cortando el grifo: esta misma semana, tras varios días de rumores, se ha confirmado que la plantilla de la red social será recortada casi un 50%, lo que supondrá unos 500 despidos que se cebarán sobre todo en las sedes de la compañía fuera de Estados Unidos. MySpace, claro, dice que es todo por la reestructuración interna del negocio. Nada de cierre, nada de venta.

Pero, ¿qué futuro le queda a MySpace? ¿logrará contentar a News Corp. con su rediseño? Los analistas se muestran poco optimistas. Aunque el giro en la estrategia haya sido el correcto, MySpace tiene dos problemas extra: por un lado, todo el mundo sabe que Rupert Murdoch está detrás de la red social, lo que daña algo su imagen; por otro, todo el mundo sabe qué es MySpace.

Y quizá ese sea su mayor problema de cara al futuro: MySpace no es una marca nueva, es un nombre ligado a una época dorada enterrada en el pasado. MySpace estaba bien cuando no había Facebook. Y ahora, aunque MySpace haya cambiado, nadie parece mostrar demasiado interés. MySpace ya pasó.

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