Historias de robot

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Los “robots tienen que ver a la gente como gente” dicen los científicos. Es el primer paso para dar algo de humanidad a estas máquinas. Hasta ahora, “los robots veían a los humanos como si fueran una silla: algo que hay que rodear para no golpearse la rodilla.”

¿Y que pasa con todas esas historias terroríficas de Asimov? Los robots juegan al escondite con los humanos en el laboratorio del MIT. De esta forma, interactúan con ellos de una forma humana. Al parecer, los científicos que intentan inyectar humanidad en la robótica están creando máquinas capaces de interactuar con los humanos de una manera más “racional”. Construyen robots recepcionistas y terapeutas físicos. Por ejemplo, tienen casi lista una línea de robot de “ositos de peluche” que ayudan a monitorizar el estado mental y físico de los niños enfermos (autistas, por ejemplo). También hay un robot pingüino, Mel, que mira a la gente y sonríe cuando le hablan.

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En el caso del robot que juega al escondite, George, es un paso muy importante el que los creadores hayan conseguido que pueda encontrar al humano que se esconde de él, algo que para un niño resulta facilísimo.

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