Hoy hace 15 años que un ordenador se convirtió en el mejor ajedrecista del mundo

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Corría el año 1997 y el Gran Maestro ruso Kasparov se enfrentaba a un pelele humano. Un señor que no pensaba las jugadas sino que simplemente movía las piezas sobre el tablero siguiendo las instrucciones que le dictaba un ordenador. La máquina se llamaba Deep Blue y era obra de IBM. El reto era vencer

Corría el año 1997 y el Gran Maestro ruso Kasparov se enfrentaba a un pelele humano. Un señor que no pensaba las jugadas sino que simplemente movía las piezas sobre el tablero siguiendo las instrucciones que le dictaba un ordenador. La máquina se llamaba Deep Blue y era obra de IBM. El reto era vencer en una competición de ajedrez. La cosa estaba regulera para los seres humanos y tras seis días de competición el chip venció a la neurona.

Lo cual no deja de tener su aquel, porque a fin de cuentas el chip es una creación de la neurona… pero esto sería pasarnos ya de metafísicos.

La cuestión es que una de las mentes más privilegiadas, tras años de intentos que se saldaron siempre con victoria humana, cedía el puesto al menos como competidor de partidas de ajedrez a un ordenador, cambiando para siempre todo lo que teníamos concebido hasta el momento respecto a la inteligencia artificial.

Para conseguir ese logro los ingenieros de IBM habían programado específicamente a Deep Blue con partidas del campeón ruso que habían analizado, así como con los registros de un buen número de partidas de otros Grandes Maestros del Ajedrez.

Fue el día en que muchos tomaron conciencia de que un ordenador podía ser algo más que una simple caja llena de chismes que dan rampa si los tocas. Y aquello no terminó allí. IBM también lograría tiempo después que uno de sus ordenadores, Watson, consiguiere ganar en el concurso Jeopardy. ¿Qué será lo próximo? [Imagen: Adam Nadel/AP]

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