Navegación privada y empresa

En una empresa la privacidad es buena, con moderación. Pero las nuevas características sobre la súper-privacidad necesitan el control de las Tecnologías de la Información.

Por supuesto es bueno poseer este tipo de características, pero tal vez no lo sea para el uso en la empresa. Los empleados en una empresa merecen de un poco de intimidad, pero no intimidad absoluta. Por tanto, herramientas como estas se deben controlar en el caso de que se implementen en su totalidad. Por ejemplo, ¿deseas que tus empleados tengan un “modo de bloqueo pornográfico” sólido? Puedes supervisar este tipo de restricciones en el gateway, pero es todavía mejor que los usuarios no sepan que pueden hacer lo que estimen oportuno y no dejar rastro. Microsoft dice que “los administradores tienen la capacidad de ajustar esta característica por medio de las Políticas de Grupo, permitiendo o denegando el uso en su entorno”.

¿Existen implicaciones para las normas de conformidad? No estamos seguros pero no nos sorprendería. Una de nuestras impresiones generales es que no se desea eliminar datos a menos que forme parte de la política de empresa, siendo este proceso factible pasado un cierto periodo de tiempo. Pero tal vez esta afirmación es más propia de abogados, que seguro tendrán opiniones más expertas en este campo.

Casi todo el mundo hace cosas personales en el ordenador del trabajo y solamente un jefe necio haría de esto una verdadera cuestión de principios. Mientras los usuarios no abusen de este privilegio es bueno sentirse un poco más cómodo en la oficina. Pero hacer cosas en el ordenador de la oficina que no quieres que los demás vean es, por decirlo de manera suave, desaconsejable. Cualquiera puede verlo, y lo verían, porque la compañía podría ser considerada responsable por ello.

Hay otros aspectos positivos en estas nuevas funcionalidades. Es bueno que las características de InPrivate pongan al descubierto la falsa idea de privacidad en la Web. Incluso los usuarios inexpertos son conscientes de que las cookies se pueden utilizar para rastrearlos (hasta Tony Soprano lo sabía), pero el hecho es que el mismo seguimiento puede hacerse también sin cookies. La manera más fácil para las compañías es compartir un script (por ejemplo script src=http://www.whatever.com/tracking.js>). InPrivate Blocking y las Suscripciones permiten que los usuarios puedan controlar estos comportamientos.

Microsoft seguramente está advertida de cualquier problema que las Tecnologías de la Información podrían tener en la navegación privada, y los últimos a los que querrían enojar son sus usuarios corporativos, los que, al fin y al cabo, reportan más beneficios a los de Redmond. Sentimos curiosidad por ver donde se encuentra el equilibrio ideal.