EPAC, el primer chip europeo RISC-V

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Va tomando forma el proyecto europeo para desarrollar microchips propios y limitar la dependencia de los fabricantes estadounidenses y asiáticos.

La Iniciativa para el Procesador Europeo (EPI, por sus siglas en inglés) ha mostrado el primer prototipo exitoso de su Acelerador Europeo de Procesos (EPAC) por sus siglas europeas. Se trata de un microchip de arquitectura RISC-V con el que se pretende ofrecer una alternativa europea en el campo de la supercomputación.

El proyecto surge en el año 2018 y busca cimentar la independencia europea en el sector de los microchips, producidos mayoritariamente en Asia y en menor medida por empresas estadounidenses.

A tal fin la iniciativa EPI se apoya en el estándar abierto de la arquitectura RISC-V y ya ha logrado producir 143 unidades de EPAC que trabajan a 1 MHz, con las que efectuar una demostración del diseño de un chip con tecnología de 22 nanómetros que han solventado con éxito los test iniciales de funcionamiento, “saludando” como prueba de ello con un saludo mostrado en la pantalla del equipo en que ha tenido lugar la prueba con un escueto mensaje: “Hello, world” (Hola, mundo).

Detrás está un consorcio de empresas a instituciones de diez países de Europa, tales como la siguientes:

  • Alemania: BMW, Infineon y Fraunhofer-Gesellschaft
  • Croacia: Universidad de Zagreb
  • España: Centro de Supercomputación de Barcelona
  • Francia: Atos
  • Grecia: Fundación para la Investigación y la Tecnología
  • Italia: STMicroelectronics
  • Suiza: Instituto Superior Técnico de Zurich

El éxito llega un momento en que se producen continuos problemas e interrupciones en la cadenas de montaje por la ausencia de existencias de procesadores, con lo que a medio plazo podría suponer un alivio para industrias como la de la automoción, de gran relevancia en Europa.

La clave estaría en este primer microchip que, a pesar de que su litografía de 22 nanómetros está aún lejos de los 5 nanómetros de los últimos modelos de la gran referencia del sector, como es TSMC (Taiwan Semiconductor Manifacturing Company), puede servir de punto de partida para el desarrollo de una industria competitiva europea de semiconductores.