DevPerOps, el rendimiento marca la evolución de DevOps

Software

Ángel Pineda, CEO de Orizon, pone de relieve en esta tribuna que DevOps ya no es suficiente y que es necesario inyectar más dosis rendimiento en el ciclo de vida de cualquier desarrollo de software.

El camino de las empresas para construir experiencias offline y online capaces de conseguir en sus clientes un grado de satisfacción tal que garantice su fidelidad pasa, forzosamente, por la mejora continua de sus procesos, incluyendo el desarrollo y el mantenimiento del software y el funcionamiento eficiente de los sistemas. En ese camino, la metodología DevOps ha experimentado una expansión más que notable y ello se debe a que ha demostrado ser un aliado fundamental para los CIOs, en tanto que filosofía que da soporte a la colaboración entre los equipos del área tecnológica y, específicamente, entre los departamentos de desarrollo y de operaciones.

La rápida adopción de DevOps se debe a que ayuda a dar cumplimiento a tres objetivos vitales para las empresas: disponer de una metodología para la creación de software con un “time to market” adaptado a los requerimientos de negocio, garantizar que el software se genera de forma más eficaz y con el menor coste posible y facilitar la integración entre los desarrollares de software y los administradores de sistemas.

Con todo y si bien DevOps ha demostrado con creces sus múltiples bondades, hoy podemos afirmar que DevOps ya no es suficiente y que, ante el panorama de amenazas permanentes a la seguridad de los sistemas de información y las nuevas normativas relativas a la protección de los datos, la seguridad debe ser una parte inherente de esta metodología de colaboración, rebautizada DevSecOps gracias a sus atributos en esta materia.

Cuestión de negocio, cuestión de rendimiento

Junto a la seguridad, la alineación de tecnología y negocio es un segundo imperativo no menos importante. A este respecto, en el mundo del rendimiento de las aplicaciones, es vital contar con una estrategia que, de forma continua y ágil, atienda los requerimientos y cumpla con los objetivos de negocio de las empresas de base tecnológica, es decir, y en la práctica, de todas ellas en sectores tales como banca y seguros.

Esta metodología se llama DevPerOps y debe permitir el establecimiento de relaciones entre los objetivos de negocio y las aplicaciones de forma granular y hasta un nivel profundo de código del software. Solo de esta manera es posible evitar situaciones cómo una mala programación de la que la organización no tiene visibilidad y que, todavía en demasiadas ocasiones, impacta negativamente en la cuenta de resultados.

DevPerOps es la metodología que ofrece una solución efectiva a esta problemática de falta de visibilidad y consiste esencialmente en la introducción del concepto de rendimiento dentro del ciclo DevOps. De esta forma, podemos dotar a todo el ciclo de desarrollo y operación de software de una visión de negocio e incorporar este ciclo, además, al ciclo de vida completa de la organización, como una etapa adicional.

Costes, disponibilidad y funcionamiento

Desde una perspectiva de rendimiento, DevPerOps emerge como el camino más directo para dar cumplimiento a los principales objetivos de negocio, los cuales suelen ser, por este orden, costes, disponibilidad y funcionamiento.

En lo que se refiere a los costes, a nadie se le escapa, y aún menos en sectores como el bancario, inmerso en pleno proceso de transformación, que la competitividad e incluso la supervivencia dependen, por una parte y gran medida, de la reducción de los costes de explotación de las infraestructuras tecnológicas y, por otra, de evitar que el desarrollo y despliegue de nuevo software se traduzca en costes adicionales sin valor directo para el negocio.

En materia de disponibilidad, la prioridad es asegurar que el número de fallos o cancelaciones se encuentre por debajo de los límites marcados en cada organización y aquí, aunque las exigencias pueden variar de una a otra, hay una barrera común a todas ellas y existe consenso en cuanto a que la falta de disponibilidad en ningún caso puede costar la pérdida de un cliente o de una oportunidad de negocio.

Respecto al funcionamiento, el objetivo pasa por asegurar la entrega de datos al negocio a tiempo y ello implica, por supuesto, la reducción de los tiempos de respuesta en el mundo de los procesos online, pero también la mejora de la eficiencia de los procesos batch, a los que no siempre se presta la atención necesaria y, por supuesto, el establecimiento de Acuerdos de Nivel de Servicio (SLA) que realmente se ajusten a la inmediatez que caracteriza los negocios del siglo XXI.

Pero ¿cómo es posible visibilizar y operar en paralelo tecnología y negocio? La respuesta es BOA, una tecnología que permite llevar a la práctica la metodología DevPerOps de forma ágil y efectiva. Para ello y una vez que el software se encuentra operativo y desplegado, se capturan las métricas asociadas a los componentes software para saber, a través de una monitorización continua, cómo está afectando cada uno de ellos a los objetivos de negocio.

De esta forma, si se detecta una ineficiencia o se introduce un cambio en los parámetros de negocio, de acuerdo con unos umbrales determinados y ajustados a cada organización, el componente software implicado será detectado y se determinarán las modificaciones a realizar en el mismo para que los objetivos de negocio marcados no se vean afectados.

En este sentido, y de forma general, las incidencias detectadas en el software como consecuencia de una mala programación suelen solucionarse con solo aplicar mejoras sencillas orientadas a cambios en el propio código en la base de datos, o bien, a través de un rediseño en la forma en la que se consumen los datos, identificando de forma clara cuáles son las aplicaciones, y dentro de ellas, qué partes del proceso provocan un mayor impacto en el negocio.

Esta etapa de vigilancia del rendimiento continuo aporta importantes ventajas adicionales, empezando por una visión global y estratégica del rendimiento de la instalación. Además, la organización cuenta también con capacidad para detectar de forma inmediata los elemento que afectan a los objetivos de negocio y, en consecuencia, se pone en disposición de poder reducir de forma efectiva el número de incidencias y de incumplimientos.

En conclusión, la metodología DevPerOps implica agregar a DevOps una capa de rendimiento que será necesario adaptar dependiendo del grado de madurez de cada instalación, pero que, en cualquier caso, ofrecerá a la empresa más visibilidad y capacidad real para que la tecnología sea la que está al servicio del negocio y no al contrario.

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