La auditoría de la SGAE saca a la luz 145 millones de euros en derechos de autor sin identificar

Ramón López Vilas, de la Comisión de Investigación, pone de relevancia el poder “omnímodo” de Teddy Bautista y subraya que el Ministerio de Cultura debería haber seguido más de cerca a la sociedad.

Teddy Bautista ejercía un “poder supremo, casi como el de un monarca absoluto” , “dominando los órganos directivos” y tomando decisiones “sin apenas oposición”. Esta frase de Ramón López Vilas es quizás la idea que resume la gestión de la SGAE en los últimos años, una gestión poco transparente que llevó a la asociación a ser investigada por la Guardia Civil e intervenida por la Audiencia Nacional el pasado 1 de julio.

Vilas, antiguo magistrado del Tribunal Supremo y máximo responsable de la Comisión de Investigación sobre el organismo, ha vuelto a poner sobre la mesa los abusos que Bautista ejercía en la SGAE. Según afirma era el “líder carismático cuyas decisiones nadie discutía”. Sólo los honorarios mensuales del antiguo responsable se situaban en 70.000 euros más IVA.

El investigador ha hecho especial hincapié en el brazo digital de la sociedad, SDAE, resaltando las elevadas inversiones que se han tenido que asumir como pérdidas en proyectos como Arteria, la empresa dependiente del organismo que gestiona numerosos teatros. Con 250 millones de euros de inversión, el consultor y jurista ha calificado la iniciativa como “megalómana”.

Vilas también ha puesto de relevancia los 750.000 millones de euros abonados al Instituto Noos, presidido por Iñaki Undargarín, para que mejorara la imagen del organismo entre el año 2005 y el 2010.

En total, ahora mismo habría 145 millones de euros en derechos de autor que no tendrían identificación dentro de la sociedad de derechos.

La atribución de culpa, sin embargo, no es solo para Bautista, su mano derecha José Luis Rodríguez Neri y ‘su corte’. El consultor afirma que el Ministerio de Cultura debería haber seguido la pista a la gestión de la SGAE más de cerca. Así, cree que de ahora en adelante el Gobierno deberá proponer un órgano de seguimiento de su actividad dependiente de esta cartera.

Por último, Vilas también ha propuesto sangre fresca en el ente, comentando que sería beneficiosa la entrada de jóvenes autores en los órganos del gobierno. Esto podría realizarse gracias a una ampliación mayor de la “base electoral”.

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