Las start-ups tecnológicas españolas, valentía y constancia en tiempos de crisis

Pese a las pocas ayudas de la administración y su escasa cultura de capital riesgo, España es un gran contenedor de firmas emergentes prometedoras.

1- Perfil de emprendedores y start-ups ibéricas

Son pocos pero bien avenidos, arriesgados, constantes, oportunistas y con las ideas claras.  Esta podría ser una radiografía básica de los emprendedores tecnológicos en España, un país donde no es nada fácil montar una start-up y sacarla adelante -la mayoría sólo duran tres años de media- y no sólo por las pocas ayudas con las que cuentan estas iniciativas, sino también por la carencia en el país de una cultura de inversión de firmas de capital riesgo. A eso se suma el miedo de muchos a darse a la aventura, a dejar un buen puesto de trabajo por perseguir un ‘sueño’.

Las firmas emergentes ibéricas de éxito suelen contar con una plantilla de entre 5 y 20 empleados, tienen una media de entre dos y tres años de vida, y surgen siempre por una inquietud. Ésta puede manifestarse de dos formas: su creador o creadores echan de menos una carencia personal que intentan cubrir, o bien se da la identificación de una necesidad global de la sociedad o de un target concreto, un nicho de mercado que aún no había sido rellenado.

Entre los primeros casos se incluye Alex Puig, uno de los fundadores de la herramienta de optimización ShoTools que explica que su idea nació de “la propia necesidad de automatizar algunos procesos manuales que requerían demasiado tiempo. Desarrollé el proyecto que yo necesitaba y, curiosamente, hay mucha gente con la misma necesidad”.

En el segundo grupo se enmarca la fundación de la red social Erasmusu. Su director de Marketing, Javier López López, cuenta como su iniciativa surgió “porque los estudiantes de intercambio tienen una serie de necesidades muy concretas y sabíamos que éramos capaces de crear la plataforma que las satisficiera”.

En la misma línea se produjo el origen de Herzio, otra página social para promocionar cantantes y grupos. “Nos dimos cuenta de varias realidades que habían venido para quedarse: cómo hay muchísimos artistazos desconocidos, haciendo música tan buena o mejor que los conocidos, que ya contamos con herramientas sociales para compartir música con amigos, o que a la gente cada vez le apetece pagar menos por el contenido”, señala Juan Rizo, uno de los creadores de la plataforma.

Las start-ups españolas suelen encontrarse con varias barreras principales a la hora de darle entidad a su proyecto. La primera es, obviamente, el apartado de la financiación, pero en la misma medida, hay una gran dificultad para hallar personal cualificado y un equipo adecuado para poner en marcha la idea.

Otro traba importante son los pasos legales y burocráticos y el cumplimiento de las regulaciones para empezar a andar: “Las tareas administrativas y burocráticas ligadas a la puesta en marcha de una empresa son muy intensas y con frecuencia se convierten en los primeros obstáculos a superar la primera vez que creas un negocio. Es algo con lo que tienes que contar cuando quieres emprender”, destaca Angel María Herrera, CEO de Bubok . El mismo pensamiento comparte Vicente Varó, de Unience, que se queja de que “la administración española podría ayudar más a los emprendedores, sobre todo simplificando los procesos de constitución de la compañía”,

Igualmente, también es complicada la creación de una identidad corporativa de peso: “Un gran reto es constituir una imagen de marca partiendo desde cero y, sobre todo, sin tener presupuesto de marketing”, confiesa Pedro Jareño, de Minube.

El propio medio tecnológico y online y su constante cambio, puede suponer una oportunidad, pero es también un aspecto que puede frenar el avance de una start-up. Javier Martín, de Loogic, lo expresa así: “Trabajamos en un sector donde todo es nuevo y cambia cada cierto tiempo. Por poner un ejemplo, la crisis de la publicidad ha tirado por tierra los proyectos de muchos emprendedores y a nosotros nos ha obligado a girar nuestro modelo de negocio hacia la consultoría”.


2- Vías de financiación

Para fundar y mantener a flote una start-up de tecnología es imprescindible conseguir una financiación inicial, pero también llevar a cabo una estrategia de negocios que permita obtener una fuente de ingresos más o menos estable con el tiempo.

El tirón inicial viene en España auspiciado por la autofinanciación y el llamado `friends and family’ en la mayoría de los casos, dinero que los emprendedores consiguen recaudar entre su círculo más cercano haciendo socios del proyecto a amigos y familiares.

La administración española no sólo no lo pone fácil con trabas burocráticas, sino que tampoco proporciona demasiadas ayudas a los iniciadores, según comentan éstos.  Entre las excepciones están los fondos Neotec, del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que conceden créditos sin interés para start-ups tecnológicas entre 400.000 y 600.000 euros y de los que se habrían beneficiado algunas como Expansoft, creadores del sistema de microblogging Picotea para dar sus primetos pasos. Y a nivel autonómico también hay que destacar al Instituto Madrileño de Desarrollo (Imade), con un presupuesto específico para estas iniciativas.

Pese a estas carencias de financiación pública general, algunos municipios sí que impulsan los llamados ‘viveros’ para empresas, que entre otras cosas proporcionan soluciones para ayudar a los emprendedores a analizar la viabilidad de sus iniciativas. Estos centros permiten a aquellos empresarios que están comenzando disponer de un espacio para su oficina a un precio razonable, así como de servicios comunes.

Es natural, con este panorama, que muchas firmas decidan basar sus postulados en un enfoque hacia el ámbito europeo o universal más que hacia el local o nacional. “Infelizmente España no es un país con tradición para los emprendedores”, señalan desde la firma de juegos sociales eRepublik Labs. “Nosotros nos consideramos más como una empresa europea. Tenemos clientes en 60 países, nuestro principal mercado es Estados Unidos y más del 90% de nuestros inversores están fuera de España”.

En la línea comunitaria se enmarcan iniciativas como SeedCamp, que financia los primeros pasos de las firmas emergentes (‘capital semilla’) y conecta a sus creadores con ejecutivos con experiencia para que durante tres meses los emprendedores busquen ayuda y aprendan a cómo desenvolverse.

Asimismo, especial relevancia están cobrando en España los bancos y las cajas, con créditos para emprendedores, fondos de capital riesgo y ahora también con concursos, como los Premios Emprendedor XXI de La Caixa, que ya van por su sexta edición. No obstante, Hugo Pardo Kuklinski, fundador de Campusmovil.net, cree que estas entidades aún tienen mucho camino por avanzar “Intenta ir a un banco o una caja española a pedir un crédito para emprender y verás lo que sucede. Sólo hay que echar mano de un dato: El 84% de las pymes que solicitaron créditos en 2009 tuvieron dificultades para obtenerlos”.

Quizá en este repaso se haya eche de menos a las inversoras y las firmas de capital riesgo. Pero es que en el ámbito tecnológico estas figuras en España parecen ser casi inexistentes. Desde Rockola FM lo explican muy bien: “Como dice Martin Varsasky, ser emprendedor en España es como ser snowboarder en Jamaica. La administración no es el problema. Es la falta de inversión en riesgo de los emprendedores como de los inversores. Los primeros prefieren la nómina y los segundos esperan a que ya tengas beneficios”. Lo mismo defiende Vicente Varó, de Unience, quien cree que “el capital riesgo debe moverse para ocupar un hueco que ahora mismo no está bien cubierto en España”.

Y es que parece que en este país, abandonar un puesto de trabajo estable por llevar a cabo un proyecto personal tecnológico no es algo que esté muy generalizado, ni tampoco, bien visto. “Cuando cuento que he dejado un buen trabajo para emprender me miran como si estuviera mal de la cabeza. En cambio en EE.UU, donde estuve hace unas semanas, todo eran felicitaciones y ánimos”, comenta Alex Puig. En Erasmusu se reafirman en esta tendencia: “Todos teníamos trabajos estables. Dejarlos para emprender fue bastante dramático”.

3- Ejemplos a seguir

Pese a todas las dificultades esgrimidas nuestro país es cuna de buenos emprendedores y de muchos proyectos prometedores con base tecnológica, que poco a poco se van consolidando a nivel nacional e internacional.

Quizá el primer caso de éxito que se venga a la mente es el de la red social Tuenti, cuyo crecimiento parece imparable. La firma, con casi dos centenares de empleados que provienen de medio mundo incorpora cada mes nuevas prestaciones para ampliar su negocio como los negocios locales o la geolocalización. En España, con más de 8 millones de usuarios, compite con otras como Facebook o Twitter, aunque ha conseguido abrirse camino, sobre todo gracias a su público adolescente.

La explosión del social media, con España como uno de los países que más consume y usa medios de este tipo, ha animado a muchos a crear su propia red, intentando copar las necesidades más diversas. Así han surgido plataformas temáticas, como las enfocadas al turismo, entre las que destacan Wolpy, una red social de rutas de viajes, o Minube, donde los viajeros pueden poner en común experiencias y recomendaciones para compartir y descubrir nuevos destinos, buscar hoteles, compartir precios de vuelos y alojamientos, etc.

Pero también hay otras, como Swotti, que recoge opiniones de toda clase de productos y servicios, iPoki, que combina geolocalización y redes sociales al estilo de Fousquare, Genoom, orientada a las familias y la creación de árboles genealógicos, Erasmusu, para estudiantes de intercambio, Ameets, para poner en común a profesionales del sector creativo, o Unience, la red social para inversores “que te permite gestionar mejor tus carteras reales y contactar con inversores particulares o profesionales”.

Como un híbrido entre start-up enmarcada entre Internet y la telefonía destaca CampusMóvil, una “plataforma social vía dispositivos móviles para la comunidad universitaria iberoamericana” que funciona como campus virtual no oficial complementario a los oficiales de cada universidad. Ideada a finales de 2007, fue una de las tres finalistas del concurso europeo Start up 2.0.

Un capítulo aparte merecen las redes y herramientas dedicadas a la música. Como ejemplos de firmas prometedoras pueden citarse a Goear, una página para escuchar canciones en streaming, Cyloop, que ofrece transmisiones gratuitas de audio y vídeo de primera calidad a pedido, Herzio, para descubrir a artistas desconocidos o Rockola.fm, definida como una “radio online personalizada y un espacio cercano a los músicos, donde hay lugar para conciertos, vídeos, entrevistas, actuaciones y noticias sobre música”.

Como una versión española de otra plataforma social como Twitter nació Picotea. “Se trata de un servicio de microblogging con funcionalidades de valor añadido. Tiene grupos, eventos, hilos de conversación, micro-entrevistas y canales que permiten ver emisiones de TV en streaming o escuchar la radio”, detalla José Luis Fernández Frontelo, creador de Expansoft, empresa bajo cuyo ala surgió Picotea.

Para hacerse una idea del boom que está teniendo el social media se puede observar el caso de ShoTools, un conjunto de “herramientas profesionales para optimizar la presencia y la promoción en redes sociales” creado en enero y constituido como empresa tan sólo hace dos meses. En este breve lapso, Alex Puig y su equipo ya han conseguido ser finalistas en el Plugg.eu y el Innovate 2010 y ganar SeedRocket.

Por otro lado, el ámbito del software y de la nube, es un escenario para algunas buenas ideas, como EyeOS. Jordi Colell, uno de sus creadores explica a ITespresso su proyecto: “Se trata de un escritorio web que sigue el concepto de cloud computing. Así, el usuario puede mediante un ordenador con conexión a Internet y un navegador web acceder a todos sus archivos sin importar donde se encuentra. Al abrirlo está igual que como lo había dejado y con todos sus documentos disponibles”.

Siguiendo en la línea del software, aunque más enfocado al entretenimiento se encuentra eRepublik, de Republik Labs, un juego de “estrategia multijugador masivo online que supone una versión paralela al mundo real y donde puedes interactuar con otros ciudadanos”. La plataforma, muy popular en otros países como Polonia permite gestionar aspectos de política, economía o negocios desde un enfoque social. No hay que olvidarse tampoco de otras compañías como Zinkia, los famosos padres de Pocoyo, que además de unos de los creadores de series de animación españoles más exitosos, también hacen videojuegos.

Continuando en el ámbito del ocio, en concreto, en el de la lectura, se encuentra Bubok. Gracias a esta plataforma, con una gran acogida gracias al impulso de los ebooks, “cualquier persona puede hacer realidad el sueño de publicar un libro sin gastos ni inversiones previas”.

Los negocios constituyen otro punto de partida interesante para emprender en el mundo online. Tractis permite a los particulares y empresas realizar negocios por Internet con total seguridad, posibilitando verificar la identidad de la otra parte y firmar contratos 100% con total validez legal offline. En esta área también se engloba Loogic, un weblog que se ha convertido en la referencia de los negocios en España y que viene amparado por www.inventainternet.com, con servicios de consultoría para empresas en social media.

Estos ejemplos son sólo unos pocos, entre muchos que están viendo la crisis como una oportunidad para detectar nuevas necesidades en el ámbito tecnológico. Las buenas ideas y el potencial TIC están fluyendo. Algo que se está comprobando sobre todo en las últimas semanas. Aprovechado el mes del emprendedor, durante todo mayo y junio, se han celebrado conferencias y eventos para emprendedores en diferentes ciudades de la geografía española que han servido para poner en común a estos profesionales arriesgados y para darles a conocer casos de éxito. Entre ellos, por ejemplo: Iniciador Salamanca, Start-up Weekend Madrid organizado por Ellas 2.0, el III Encuentro Nacional de Emprendedores en Orense, la Red Innova y un largo etcétera.

Sirvan como conclusión y moraleja de este reportaje, estas líneas de Pedro Jareño, de Minube: “En este país hay talento, conocimiento, valentía y capacidad más que suficiente para conseguir sacar adelante proyectos de interés global”.