Robots asesinos: una nueva amenaza

La inversión de la tecnología de armas robóticas está en pleno crecimiento en varios países, con Estados Unidos a la cabeza que tiene desplegado solo en Irak más de 4.000 unidades.

El problema según el investigador británico “es que no podemos devolver el genio a la botella”. Una vez que las armas están sobre el terreno son bastante fáciles de copiar y “pasará poco tiempo que los terroristas se hagan con ellas”.

“El enorme descenso del precio de los componentes y su disponibilidad facilitan la fabricación de armas robóticas caseras”. Un pequeño avión no tripulado guiado por GPS se puede fabricar por menos de 500 dólares, indicó Sharkey.

vINQulos
Reuters