5 consejos antes de remozar la tecnología de tu empresa

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¿Estás pensando en actualizar tus sistemas informáticos? ¿Eres de los que todavía usa Windows XP? ¿No sabes qué debes tener en cuenta para elegir entre la multitud de opciones que existen en el mercado? Sigue estos consejos para modernizarte.

Tomar decisiones no siempre es fácil, sobre todo llegados a este punto de la historia tecnológica en el que el abanico de opciones para elegir se ha convertido en algo más parecido a un gigantesco paipay. No existe un único sistema operativo, sino varios. No sólo hay ordenadores adecuados para trabajar en la oficina, también se han lanzado manejables tabletas y unos cada vez más potentes teléfonos móviles que canibalizan el espacio del PC tradicional. Dentro de la propia categoría de ordenador encontramos varios tipos de modelos, desde all-in-ones y sobremesas hasta portátiles, miniportátiles y ultrabooks. Por otra parte están los diferentes fabricantes, los diferentes tamaños y resoluciones de pantalla, los diferentes espacios de almacenamiento, las diferentes velocidades de CPU o las diferentes opciones de conexión, entre otras muchas especificaciones.

Como decíamos, las opciones son casi infinitas. Así que si estás pensando en modernizar tu oficina pero te sientes perdido frente a este maremágnum de posibilidades, frénate un rato y toma en consideración la siguiente lista de recomendaciones que hemos elaborado en Silicon News:

1. ¿Comprar o mejorar? Antes de lanzarte a la (para algunos apasionante y para otros estresante) aventura de elegir un cargamento de nuevos equipos para tu empresa, asegúrate de que el hardware y el software con los que cuentas ya no te sirven. En algunos casos, especialmente si hablamos de equipos con menos de tres años de vida y en buen estado, puede bastar la sustitución de alguna pieza para satisfacer las necesidades de tus trabajadores. Aumentar la memoria RAM, la potencia gráfica, el rendimiento de procesador o el almacenamiento del material que campa por tu oficina no debería suponer demasiados problemas. Siempre y cuando lo realice un experto en el tema, claro. Pon en la balanza el gasto estimado y la mejora alcanzable, además de lo duradero que puede resultar este apaño, para certificar qué es lo que os conviene a ti y a tu empresa en particular: mejorar lo existente o sustituirlo por algo completamente nuevo.

2. Adiós Windows XP, adiós. En el caso del software, si usas Windows y todavía sigues anclado en los tiempos de XP, ten en mente que Microsoft finalizará el soporte extendido el próximo 8 de abril, lo que volverá tu red informática más sensible a ataques online y fallos en general. En este caso todavía tienes un margen razonable de tiempo para actualizar a los más recientes Windows 7, 8 u 8.1… o para elegir otros dispositivos. Os recordamos que no todos ellos son actualizables a la versión más reciente. Para ejecutarla necesitarás procesador con 1 GHz de frecuencia de reloj como mínimo, gráficos DirectX 9 con controlador WDDM y memoria RAM de entre 1 y 2 GB además de espacio en disco duro de entre 16 y 20 GB, dependiendo de si optas por los 32-bit o los 64-bit. Como norma general piensa que utilizar las numeraciones más recientes de cualquier programa siempre será mejor que quedarse anclado en el pasado, tanto por seguridad como por productividad.

3. Consulta con la almoh… con tus empleados. Pedir la opinión de terceros cuando hay varias alternativas que te convencen, pero ninguna que te llame la atención sobre el resto para ayudarte en tu decisión, nunca está de más. Y si esa opinión proviene directamente de la gente que va a acabar utilizando los gadgets que tanteas adquirir, entonces el feedback se vuelve mucho más útil. No se trata de dar vía libre para que cada persona elija un dispositivo de la más alta gama y con todos los extras disponibles en el mercado hasta “decorar” sus mesas de trabajo con máquinas que no guardan relación entre sí y cargadas de funcionalidades que quizás acaben desaprovechadas. La clave está en escuchar a tu plantilla para conocer sus hábitos, sus habilidades y sus requisitos. ¿Se sienten más cómodos con una plataforma concreta? ¿Hay periféricos que les permiten desenvolverse mejor? ¿Necesitan una pantalla extra? ¿Un teclado inalámbrico? ¿Son más de móvil? De este modo realizarás una compra inteligente que se ajuste a la realidad, con la certeza de amortizarla después a nivel de rendimiento.

4. Compara y vuelve a comparar. Las indicaciones que te aporten tus empleados durante esta fase de investigación previa pueden guiarte para acotar la búsqueda de aquellos equipos que se antojan correctos para tu organización y de todas las características asociadas. Pero tus conocimientos y su voluntad no deberían ser los únicos datos a tener en cuenta antes de decantarte por una solución u otra. Y es que estás ante una decisión importante. Dedica tiempo a consultar  las páginas de las distintas marcas y selecciona los dispositivos que más se acercan a lo soñado para poder compararlos entre sí. Si ansías movilidad, da prioridad al peso y la autonomía. Si la edición de vídeo es un punto básico para tu negocio, no escatimes en GPU. Y en cualquier caso fíjate en aspectos como la calidad de pantalla, la conectividad Wi-Fi, la cantidad de puertos o la ergonomía más que en el aspecto. Revisa las diferentes tiendas, anota precios, procura echar un vistazo “in situ” a los dispositivos y no te olvides de leer las críticas de la prensa especializada, que siempre serán más imparciales.

5. Poderoso caballero es Don Dinero. Lo primero que se suele mirar a la hora de realizar una compra es, por supuesto, el impacto que la operación tendrá en las arcas de la empresa. Si cuentas con un presupuesto limitado, tu margen de acción también será escaso y acabarás condenado a optar por lo mejor de lo peor. Y eso que a la larga resultará más efectivo invertir en productos de calidad que en reparaciones o sucesivas renovaciones. Una idea es realizar la actualización de manera paulatina, priorizando la parte más crítica de tu negocio para mantenerla a salvo. Y, por supuesto, extremar precauciones con los equipos más desfasados además de aplicarles sesiones de mantenimiento, ya sea mediante la aplicación de parches oficiales o al evitar usos intensivos. Los fabricantes lanzan a veces campañas para estos casos de renovación. Mantente alerta y repasa las ofertas vigentes, ya que se trata de promociones que suponen una rebaja significativa del precio habitual.

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