¿Entra Europa en recesión?

Empresas

Francia, Italia y España acaban de anunciar resultados negativos, que podrían afectar al mercado TIC.

Durante los últimos días, los Gobiernos de varios países de la zona euro han reconocido una caída de la producción industrial y un aumento en los índices de precios al consumo.
Los analistas interpretan estos datos como una confirmación clara de una futura y casi inmediata recesión económica en estos países, situación que repercutiría de forma clara en el mercado de las tecnologías de la información y de la comunicación.
A menos dinero y a mayores precios, el consumidor reduce el gasto y elimina de la lista de la compra productos que no son de primera necesidad. Los portátiles último modelo, los teléfonos punteros o las compras locas por internet podrían caerse del listado de intereses de los consumidores.
España es uno de los países en los que más se nota la mala coyuntura económica mundial. Al contexto general, se suma la ruptura de la burbuja inmobiliaria, presentando un panorama poco esperanzador.
Las previsiones, como recoge Cinco Días, apuntan a un crecimiento del PIB mínimo, que llevaría al país a rozar la recesión económica en 2008.
Por lo de pronto, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ya ha anunciado que la producción de productos informáticos es la que presenta una mayor caída de la industria española, con un -31,3 por ciento.
Mientras, y según datos del INE que recoge Vnunet.es, el precio de los ordenadores cayó un algo más de un 23 por ciento en el último año. ¿Será una potencial solución de las empresas al problema?
Otros países
La situación de crisis no se limita a España. Así, aunque Francia acaba de anunciar un ligero descenso de la inflacción, los precios han crecido mientras el consumo baja, como apunta La Tribune.
La producción industrial francesa también se resiente de la crisis general y cae un 0, 4 por ciento en junio.
Italia, por su parte, es el país peor situado de la eurozona, con un descenso del PIB que hace temer una situación de recesión de su economía. La patronal transalpina ya ha reconocido, en declaraciones a El País, que teme la gravedad de la situación.

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