Microsoft se pone el mono de trabajo

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Una vez rebasada la fecha límite para llegar a un acuerdo, Redmond planea presionar a la directiva de Yahoo! acudiendo directamente a sus inversores.

A las 24:00 horas del pasado sábado expiraba la fecha límite que Microsoft otorgó a Yahoo! para llegar a un acuerdo tras la oferta de adquisición lanzada por Redmond el pasado 1 de febrero. Tres meses en los que el asunto se ha movido más en el terreno mediático y en los que apenas se han producido dos encuentros exploratorios entre ambas empresas.
A partir de aquí, Microsoft tiene dos opciones: acudir directamente a los accionistas de Yahoo! para que presionen a la directiva a aceptar la compra o seguir su camino de forma independiente como si no hubiera pasado nada. La primera alternativa se torna complicada, ya que en caso de abandonar la lucha por el portal de Internet, el gigante del software trasladaría una sensación de debilidad y su CEO Steve Ballmer vería minada su credibilidad.
Lo más probable es, por tanto, que Microsoft comience una ‘proxy fight’, un acercamiento directo a los inversores de Yahoo! para crear una corriente favorable a la fusión y tratar de colocar en la directiva a personas partidarias al acuerdo. “Si no aceptan nuestra oferta tendremos que llevar nuestros argumentos directamente a sus accionistas”, afirmó Ballmer el pasado viernes en Madrid, según recoge Vnunet.es, rechazando un posible aumento de la OPA ya que a su juicio 44.600 millones de dólares por Yahoo! es una oferta “bastante generosa”.
“Microsoft necesita a Yahoo!”, afirma Shachin Shah, analista de ICAP Securities, en declaraciones a Bloomberg. Redmond no acaba de asentarse en el mercado de la publicidad online, tal y como se pudo ver en la publicación de los resultados de su Q3, donde su división online registró unas pérdidas de 228 millones de dólares.
Desde que Microsoft lanzase la OPA el 1 de febrero, los 31 dólares por acción iniciales han reducido su valor hasta los 29,68 dólares por acción. En Wall Street se comenta que Redmond, que también se enfrenta a la oposición de parte de su plantilla al acuerdo, podría incluso rebajar la oferta a la hora de dirigirse a sus inversores.

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