Nuevas baterías recargables de bajo coste… ¡y de madera!

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Quizá no parezca los más avanzado en cuanto a uso de materiales en pleno inicio de la posible Era del Grafeno, y en cambio casi parezca un invento más propio de la inventiva de urgencia de McGyver, pero el empleo de madera podría permitir un radical abaratamiento de la fabricación de las omnipresentes baterías necesarias para tanto dispositivo móvil como empleamos hoy día.

Cuando se trata de calcular un uso a gran escala las baterías recargables basadas en el litio tropiezan con el insalvable escollo de un precio no precisamente barato debido a la escasez de dicho material. Dado que el sodio sí es abundante y barato ¿por qué no basar una batería en este material?

El problema es que los iones de sodio son mucho más grandes que los de litio y de manera gradual dañan el ánodo de la batería según se van produciendo los sucesivos ciclos de carga y descarga. Para terminar de arreglarlo la capacidad de almacenamiento de energía tampoco es la más potente deseada, pero ahí es donde llega una solución singular, mediante una aleación conocida como pulverización estructural.

En esta fotografía podéis ver una batería de iones de sodio con un ánodo de estaño, capaz de soportar 20 ciclos de carga y descarga. Para ello investigadores de la universidad de Maryland recurrieron a un material que puede soportar iones de mayor tamaño gracias a su naturaleza blanda y porosa: la fibra de madera. Esta fibra incluye celdillas que merced a sus poros son capaces de transportar agua y minerales por el organismo de la planta, por lo que pueden cumplir una función similar en una batería.

Depositando una capa de estaño de 50 nanómetros de grosorsobre una de fibra de madera de 2.500 nanómetros los investigadores fueron capace de crear un ánodo que puede llegar a soportar 400 ciclos de carga y descarga, que además ha resultado ofrecer unas prestaciones insospechadas. Como además es un material muy sencillo para trabajar con él podría dar como resultado unas baterías mucho más económicas que las actuales.

vINQulo

The New Scientist

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