Thin Clients, ¿ahora sí?

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Los equipos sin disco duro no han eliminado la presencia de los PC en las empresas, pero comienzan a implantarse en algunas compañías

El concepto de “cliente ligero” apareció con gran fuerza en los años 90 como una alternativa que se proponía barrer la presencia de PC en las empresas.
En pleno declive de la primera década del milenio, estos dispositivos sin disco duro y con procesador y memoria limitados no han protagonizado aún la revolución que fue preconizada entonces, pero sí han comenzado a interesar un poco más a las grandes firmas.
Según Eugenio Gil, Regional Sales Manager Iberia del fabricante de Thin Clients Wyse Technology, “ha llevado tiempo que el mercado adopte los clientes ligeros. Por un lado, las redes no eran tan seguras como lo son ahora.
Además, los responsables de TI temían la reacción de los usuarios porque, desde hace tiempo, hemos vivido en ‘la carrera de la velocidad y la potencia’ del PC del usuario sin importar el tipo de uso que se le daba; mayoritariamente aplicaciones MS Office y correo electrónico. Por último, también han sido determinantes tanto la inercia del mercado -la gente pedía un PC sin considerar otras soluciones- como el hecho de que las grandes compañías no se hayan fijado en el TCO (Coste Total de Propiedad)”.
Pero, ¿por qué ahora? Hay diversos motivos que marcan la diferencia. De forma muy genérica, la evolución de las infraestructuras es uno de ellos, mientras que otro importante razón es el nuevo contexto económico en el que se desenvuelven las compañías y su propia organización interna.
En lo que respecta al primer punto, ha sido fundamental la evolución del propio Thin Client. La aparición de los primeros clientes ligeros estaba orientada a un TC en modo texto.
“Actualmente, debido a las mejoras en las telecomunicaciones (mayor ancho de banda) y al desarrollo de nuevos protocolos para el envío de gráficos por la red, podemos usar los TC como terminales gráficos, pudiendo así ser usados sin perder ninguna de las funcionalidades que obtenemos con un PC tradicional y obteniendo muchas ventajas”, indica Nieves Sánchez, Directora de la división de Workstation y Thin Client para HP España.
También ha habido cambios en la infraestructura de servidor, “en la que el cliente puede optar por soluciones basadas en aplicaciones 100 % web con sistemas de escritorio virtual de VMware o Citrix”, señala Gil.

 
En cuanto al contexto de las organizaciones, éstas deben satisfacer las necesidades de un mundo globalizado en el que las oportunidades económicas varían rápidamente de región.
Además, deben cumplir con normativas muy exhaustivas en lo referente a la seguridad de los datos, así como responder a la proliferación de los puestos de trabajo móviles y los entornos distribuidos. Todo ello se simplifica gracias a la centralización de la información de la empresa en el centro de datos.
Ventajas del cliente ligero
Eugenio Gil también explica la mayor adopción de esta tecnología por parte de las empresas porque éstas por fin conocen todos los beneficios que aporta una infraestructura de Thin Clients. En efecto, así debe ser, porque según los datos que baraja la consultora IDC, el 15 % de los nuevos escritorios en las grandes empresas europeas durante 2007 fueron TC, con crecimientos en las ventas del 21 % año tras año.
A continuación desgranamos las ventajas que están arrebatando la supremacía al PC:
Seguridad. Los Thin Clients carecen de almacenamiento local. Por este motivo no son vulnerables a virus y otro tipo de malware, siempre que los servidores estén protegidos. Como no hay manera de almacenar o incluso borrar información sensible de los TC, los datos siempre están seguros en el servidor y cumpliendo con la política de privacidad de la empresa o institución. El backup de datos es también sencillo, ya que todos los datos están en el servidor.
Administración. Los clientes ligeros son mucho más sencillos de implantar y configurar por la sencilla razón de que el software es ofrecido desde el servidor. Eso significa muy poco trabajo de instalación (más allá de conectar los cables). El software es también más fácil de mantener y actualizar en unos pocos servidores que en cientos o miles de PCs. Se consigue un mejor control de versiones de las aplicaciones e incluso de los parches de seguridad.
Disponibilidad y Fiabilidad. Si un Thin Client fallase, los datos seguirían estando disponibles al instante desde otro sistema, debido a que la información está en el servidor. Asimismo, “los TC son nueve veces más fiables que un PC porque no tienen partes mecánicas, como ventiladores o discos duros, que se puedan romper”, asevera Gil. Al no haber aplicaciones ni datos en local, no es posible bajar virus, malware, o software que cause conflictos con aplicaciones que son críticas para la empresa.
TCO. Según explica el Regional Sales Manager Iberia de Wyse, los gastos medios en mantener un PC son cuatro y siete veces superiores al precio de adquisición de lo mismos. En cambio, los TC pueden ahorrar una media de 700 euros por puesto al año sólo en costes de mantenimiento. Esto supone hasta un 40 % de ahorro para los departamentos de TI.

 
Escalabilidad. El gran problema de las empresas y organizaciones en expansión en cómo implantar de forma rápida nuevos sistemas. Con la informática ligera la única tarea de configuración necesaria para instalar un puesto en una oficina remota es la de conectar cables.
Ahorro de energía. Según los estudios de Sun, sus clientes ligeros consumen unos 4 Watios, a lo que ha de añadirse el gasto del servidor virtual que realiza el trabajo del PC. En total, sólo 21 W por puesto frente a los 250 W que llega a consumir un PC de última generación. “Si sustituimos 1.000 PC por 1.000 de nuestras soluciones de TC, ahorraríamos 53.000 euros anuales en la factura de la luz y dejaríamos de emitir a la atmósfera 345 toneladas de CO2, el equivalente a lo que generan en un año 63 coches circulando”, explica José Manuel Rodríguez, director de software de la compañía.
Movilidad. Desde HP puntualizan que el TC también proporciona la posibilidad de crear puestos de trabajo dinámicos, pudiendo así acceder a “nuestra maquina” desde cualquiera de los diferentes puestos de la oficina, desde cualquiera de las delegaciones o incluso desde nuestra propia casa.
Todas estas ventajas han motivado que IDC pronostique un crecimiento del mercado mundial de clientes ligeros desde los 2,7 millones de unidades registrados en 2007 hasta los siete millones en 2012, lo que supone un crecimiento anual acumulado del 20%.
A pesar de lo bien que pinta, no hay que dejarse llevar: primero hay que determinar si realmente las necesidades de nuestra empresa demandan Thin Clients. David Herranz, responsable del área de consultoría e infraestructura para España y Portugal de Dell, explica cómo cada día más sus clientes solicitan ayuda para definir a qué tipo de tecnología evolucionar.
“Nos encontramos ante el reto del 1:n, es decir, el escenario en que un usuario se conecta desde distintos dispositivos (ordenar portátil, Smartphone, cibercafé o un ordenador de otra persona) a las mismas aplicaciones”, asegura.
Mientras que para solucionar este dilema parte de la industria trabaja en reforzar la identidad digital del usuario (Dell), también se trabaja en el Thin Client móvil. La oferta no tiene límites.

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