A fondo: Radiografía de la formación y educación online (II)

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La interrupción de las clases presenciales por el confinamiento ha puesto de manifiesto las luces y sombras de la educación online. Uno de los principales escollos para su desarrollo es la brecha digital.

La pandemia originada por la COVID-19 ha sacudido a toda nuestra sociedad. De repente, nos vimos confinados en casa, teniendo que adaptarnos para seguir nuestras vidas de la mejor manera posible. Los mayores, siempre que fuera posible, teletrabajando. Y los niños y jóvenes, prosiguiendo sus estudios de forma telemática.

Como veíamos en la primera entrega de este reportaje, la tecnología para la formación y educación online ya está disponible. Sin embargo, lo que falla es la adaptación del modelo educativo a la enseñanza virtual, la formación tecnológica del personal docente y el impulso de las instituciones.

Además de estos factores, hay que añadir otro realmente importante: la brecha digital. Las familias se han visto obligadas a continuar las clases de forma remota, pero muchas de ellas carecen de los recursos necesarios para ello. Hay miles de hogares que no disponen de una conexión a internet con capacidad suficiente o que no tiene un ordenador donde realizar las tareas diarias.

“El acceso a internet -asequible- y las competencias digitales son factores clave para poder superar la brecha digital, que está impactando aún con mayor intensidad durante la crisis del coronavirus. Según nuestro informe ‘The Role of Technology in Powering an Inclusive Future’, cerca de 3.700 millones de personas -la mitad de la población mundial- siguen sin acceso a internet. Con la pandemia, sus consecuencias son aún más evidentes. En educación, esta crisis ha ‘expulsado’ de las aulas presenciales a más de 1.500 millones de estudiantes en 188 países (72% del total), dando paso a la enseñanza en remoto; pero sólo para aquellos con acceso a internet”, declara Xavier Massa, director de Sector Público de Cisco España.

Afortunadamente, el acceso a internet en España es bastante bueno. “Tenemos una de las redes de telecomunicaciones de banda ancha mejores de toda Europa. Según el último informe DESI de la Comisión Europea -junio de 2019-, el 88% de los hogares españoles tiene acceso a redes de banda ancha ultrarrápida. También estamos muy avanzados en conectividad móvil. Según nuestro ‘Annual Internet Report’, España tiene actualmente la mayor velocidad media de 4G de Europa Occidental”, indica. Sin embargo, advierte que “cerca de una quinta parte de los españoles aún no están conectados”.

Tampoco hay que ponerse en el peor de los casos para entender las dificultades que están comportando esta educación online forzosa. “Este traspaso de la educación desde la escuela a la casa se está revelando como un problema en aquellos hogares que, por razones económicas, tienen un acceso más restringido a la tecnología, como mala conexión a internet o un solo ordenador para toda la familia”, explica Dorothee Monschau, Brand & Communications Director de Lingokids.

Y en muchos casos, ese mismo ordenador tiene que compartirse con los padres, que también tienen que teletrabajar. Del mismo modo, Claudio Bravo, director de Smartraining en España, reseña que “muchos colegios siguen enviando a las familias PDF para imprimir con las materias y deberes, cuando el 90% de los hogares españoles no tienen impresora”.

Sin embargo, Georgina Cherta, docente en el programa modular de Diseño, Gestión y Dirección de Proyectos en e-learning y b-learning de la UNED. afirma que estas circunstancias, aunque suponen un inconveniente, no deberían ser un problema en un sistema que hubiera previsto la formación virtual. “No son necesarias dos horas seguidas, cuatro o las que sean, de educación online. Para formarte mediante e-learning necesitas un ordenador o un móvil con conexión, pero sólo durante determinados momentos. Y no tiene por qué ser todos a la misma hora, como si estuviésemos en clase, que es lo que se ha hecho. Es absurdo que todos los niños de la casa deban estar conectados de 10 a 13 horas para ver en videoconferencia a su profesor impartiendo una clase como si fuese algo presencial”, comenta.

Por otro lado, aun disponiendo de los medios materiales, hay hogares en los que los padres no cuentan con las competencias digitales oportunas para seguir el ritmo de la enseñanza virtual. “Muchas personas no conectadas tampoco saben utilizar dispositivos digitales, aplicaciones de comunicación y redes. Aunque el 90% de los empleos ya requieren competencias digitales básicas, el 23% de los adultos de todo el mundo no saben leer ni escribir en formato digital, un analfabetismo cuatro veces más probable en mujeres que en hombres”, detalla Massa. En el caso de España, señala que “casi la mitad de la población carece de competencias digitales básicas”.

En definitiva, José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza (ANELE), considera que la brecha digital “es un elemento que puede condicionar la puesta en marcha de modelos online”. Por eso, reseña que “las administraciones públicas deberían adoptar las medidas que contribuyeran a que todos los alumnos tuvieran acceso a las mismas herramientas”, tanto desde el punto de vista de la conectividad y de los dispositivos como del acceso a contenidos educativos de calidad.

¿Mejor o peor que nuestros vecinos?

Si nos comparamos con los países de nuestro entorno, vemos tanto aspectos positivos como negativos. El responsable de Cisco cree que “España se encuentra en una buena situación en educación y formación online, con una importante oferta de cursos masivos online”. Puntualiza que, según los datos del Ministerio de Educación, “sólo en estudios superiores a distancia hay cerca de 300.000 alumnos matriculados; y en Bachillerato y FP, en torno a 100.000; una oferta a la que habría que sumar cursos de idiomas, especialidades, títulos propios y formaciones de empresa, entre otros”.

Sin embargo, la situación no parece tan buena en los niveles de educación obligatoria. “España no está bien situada si nos comparamos con el norte de Europa, principalmente con Escandinavia, donde sí que se compatibilizan desde primaria hasta la educación superior los entornos presenciales y digitales dentro del ciclo formativo”, precisa Bravo. “Estamos esperando a ver qué nos obliga a hacer la Comisión Europea dentro del marco de su Plan de Acción de Educación Digital, que prevé crear un Espacio Único Educativo para 2025”, añade.

Asimismo, Cherta opina que “estamos a años luz en formación del profesorado, de los directivos y del alumnado”. “En otros países, sobre todo nórdicos, donde el profesorado, por exigencias ministeriales, tiene la obligación de estar bien formado y actualizado, no están teniendo problemas de adaptación”, comenta.

Por otro lado, Rodrigo Rodríguez, CEO y fundador de Odilo, considera que “en algunos casos, existe la desventaja con otros países de que algunas instituciones educativas pueden tener complicaciones de forma interna para contratar servicios con tecnología y modelos de negocio muy disruptivos y ágiles, al tener que operar dentro de procedimientos administrativos y normativas que pueden no ser tan ágiles para adaptarse a esos cambios del mercado y de los usuarios”.

En cualquier caso, Javier Arroyo, cofundador de Smartick, se muestra optimista. “En los últimos años se han incrementado en nuestro país de forma exponencial las opciones de recursos en internet, incluso gratuitos, para mejorar distintas disciplinas: idiomas, lectura, matemáticas, programación, etc.”, detalla.

Herramientas para la transformación digital

Sea cual sea la situación al arranque del próximo curso, parece evidente que la tecnología va a tener un peso cada vez mayor. En este escenario, va a ser fundamental la aportación que puedan hacer los proveedores de herramientas de formación y educación online.

Atendiendo a los aspectos más tecnológicos, Massa reseña que “Cisco tiene un completa oferta de soluciones y un ecosistema partners especializados en educación”. “Nuestra solución de educación a distancia es especialmente relevante en la actualidad, debido a la necesidad de educar a un número masivo de estudiantes de forma remota, ayudando a los profesores a impartir la enseñanza a estudiantes de todas las edades en cualquier momento y lugar y mediante cualquier dispositivo de forma segura”, puntualiza.

De hecho, la compañía ya está trabajando con cientos de centros educativos -desde primaria hasta universidades- con el fin de ayudarlos a adoptar tecnologías de educación a distancia como Webex Meetings y Webex Teams. “Esto es especialmente importante en España, donde más de 8 millones de alumnos de primaria y secundaria y 1,5 millones de universitarios se han visto afectados por las medidas de confinamiento”, recalca.

El director de Sector Público de Cisco España especifica que la iniciativa ‘Webex para la Educación’ se ha desplegado en más del 75% de las comunidades autónomas del país. “Las aulas virtuales basadas en Cisco Webex permiten a los profesores mantener y grabar videoconferencias, compartir contenidos educativos desde sus pantallas, comunicarse con los estudiantes en diferentes aplicaciones y recibir información de ellos, todo ello en tiempo real”, desgrana. Ya está aportando soluciones en las comunidades de Madrid, Valencia, Canarias, Galicia y Andalucía.

Por otro lado, Cisco ha puesto en marcha la iniciativa sin ánimo de lucro NetAcad, que ha formado en tecnologías digitales a más de 200.000 alumnos desde el año 2000. Asimismo, cuenta con el programa de aceleración digital Digitaliza, con el que espera formar a 100.000 alumnos más en los próximos dos años.

Smartraining también es un aliado para adaptarse a la ‘nueva normalidad’. Bravo indica que la plataforma puede ayudar tanto a empresas que deseen formar a sus empleados como a centros de educativos, configurándose no sólo como proveedor tecnológico, sino también como un partner en todo el ciclo de la digitalización. “Podemos ayudar con el diseño instruccional para adaptar sus cursos al entorno digital, proveer de una plataforma accesible desde móvil, tablet u ordenador, entregar datos del consumo de esos contenidos por parte de sus alumnos o ayudar en la puesta en marcha de una tienda online para vender a través de su web sus programas de formación”, detalla. Además, puede formar a los profesores que, a su vez, impartirán la formación, “para que posteriormente diseñen sus contenidos pensando en digital”, señala.

Asimismo, Odilo se considera un “partner estratégico” en el ámbito educativo. “Ayudamos a instituciones como empresas, entidades gubernamentales, colegios, universidades, business schools y bibliotecas a crearse su propio ‘Netflix del aprendizaje’, alineado a sus necesidades, valores y a la cultura de su institución”, explica Rodríguez.

“Nuestra propuesta consiste en que cualquier organización pueda crearse su propia plataforma digital totalmente personalizada, con una tecnología al nivel de las grandes plataformas de consumo para películas o música en conceptos como la usabilidad, la interacción social o las recomendaciones inteligentes, pero añadiendo nuestra tecnología educativa. Como cada organización tiene necesidades diferentes, para crear su plataforma pueden seleccionar el contenido que desee de entre los tres millones de títulos disponibles, de forma que siempre estén alineados con sus valores y sus requerimientos específicos de aprendizaje”, especifica.

Además, Odilo apuesta por la tecnología de inteligencia artificial para ofrecer una experiencia de aprendizaje personalizada para cada usuario y perfil de aprendizaje, teniendo en cuenta sus habilidades, intereses, edad, trabajo aspiracional, nivel, etc.

Por su parte, Daniel González de Vega, cofundador de Smartick, especifica que su plataforma está llevando a cabo varias iniciativas en los últimos meses. En primer lugar, ha puesto a disposición de los profesores acceso gratuito a tutoriales interactivos, recursos didácticos y propuestas de ejercicios de matemáticas autocorregibles. “Hemos ofrecido a los maestros, sin coste alguno, recursos didácticos que favorecen el proceso de aprendizaje, herramientas que ayudan a desarrollar las habilidades matemáticas de sus alumnos y metodologías innovadoras como las que inspiran el método Smartick”, declara.

Además, tras el cierre de los colegios, ha incorporado a familias sin recursos con niños a su ‘Programa 1=1’ de responsabilidad social corporativa. “Hemos ofrecido becas a ‘homeschoolers’ forzosos de 4 a 14 años, para que puedan mejorar sus conocimientos matemáticos.  Hasta el momento, hemos otorgado más de 2.000 becas en todo el mundo”, precisa.

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