Airbus tendrá listo su coche volador sin conductor a finales de año

Los primeros coches de este tipo podrían alzar el vuelo en 2018, aunque aún queda mucho por hacer en materia legislativa y de circulación.

Mientras algunas compañías tecnológicas, automovilísticas y de consumo colaborativo trabajan en impulsar sus proyectos de coches autónomos, la empresa aeronáutica Airbus también quiere meter hueco en el negocio, aunque con una propuesta algo diferente al resto.

El año pasado Airbus anunció que crearía un coche volador sin conductor como una solución a la congestión del tráfico en las ciudades. La empresa también formó una nueva división llamada Urban Air Mobility para ahondar en este campo, con la intención de investigar tanto en automóviles individuales como transportes grupales urbanos. Su objetivo es que los ciudadanos puedan solicitar uno de estos vehículos a través de una aplicación móvil, como se hace en algunos servicios de car-sharing.

“Hace cien años el transporte urbano pasó a circular bajo el suelo y ahora contamos con los medios tecnológicos para que vaya que vaya sobre el suelo”, ha subrayado en la conferencia DLD en Munich el CEO de Airbus, Tom Enders.

El directivo también ha aprovechado su participación en el evento para comunicar que la compañía espera tener listo su prototipo de coche volador autónomo para una persona a finales de este año, según recoge Reuters.

“Nos encontramos en una fase de experimentación y nos tomamos este desarrollo muy en serio”, asegura. Enders está convencido de que estas nuevas tecnologías deben ser limpias para evitar contaminar aún más las ciudades. Asimismo, también defiende las ventajas de su futura innovación en cuanto a infraestructuras: “Con el vuelo, no necesitas gastarte miles de millones en puentes y carreteras”.

Se desconoce la cifra que la firma está invirtiendo en movilidad urbana y concretamente en este proyecto. En cualquier caso, el CEO de Airbus explica que su ignoraran estos desarrollos serían “expulsados de importantes segmentos de negocio”.

Las urbes no están preparadas para este tipo de transportes y sus marcos normativos tampoco. Muchos países y estados empiezan a esbozar legislaciones para los coches autónomos y nos resulta complicado imaginar cómo sería la regulación para un mundo en el que los automóviles pudieran despegarse del suelo. Por no hablar de cómo habría que cambiar las normas de tráfico para evitar que se produjeran accidentes.