¿Es Facebook el nuevo YouTube?

La red social se ha llenado de vídeos, que se ven ya 8.000 millones de veces cada día. ¿Dónde deja eso a Youtube?

Facebook ha cambiado tanto desde que nació hace ya casi doce años que cualquier comparación entre lo que era al principio y lo que es ahora carece de sentido. Y ni siquiera hay que ir tan lejos: ¿quién habría dicho hace solo uno o dos años que hoy la red estaría llena de vídeos y tendría a YouTube en el punto de mira? Posiblemente nadie.

El crecimiento es sin duda espectacular: esta semana Mark Zuckerberg anunció que cada día se ven 8.000 millones de vídeos en Facebook, el doble que en abril. Por supuesto, los críticos se han apresurado en puntualizar que, al contar como visto cualquier vídeo que se reproduzca durante tres segundos (YouTube no lo cuenta hasta los 30 segundos) y al utilizar el autoplay es fácil llegar a esa cifra. Al fin y al cabo, cada día 1.000 millones de usuarios se conectan a la red social.

Los críticos, eso sí, son cada vez menos, especialmente en Wall Street. Estos últimos datos y todos los esfuerzos que la red social está claramente realizando para conseguir empezar a conseguir ingresos importantes por esta vía (un montón de experimentos que van probando cada mes) han logrado que hasta los más escépticos hayan decidido darle una oportunidad.

Las acciones de Facebook están ahora mismo en 108,76 dólares, lejos de aquellos primeros meses tras salir a Bolsa en los que la red social parecía no levantar cabeza. La tendencia, además, sigue siendo positiva: visto en una gráfica, el crecimiento del valor de los títulos de la firma de Mark Zuckerberg es casi vertical. El CEO del que más se dudó, cuyas decisiones más se criticaron por ser caras (compra de Instagram, Whatsapp y Oculus Rift) y aparentemente basadas en la inexperiencia, ha empezado a callar bocas.

Los retos de los vídeos todavía sin solucionar

Todo esto no significa que Facebook haya encontrado una fórmula perfecta para conseguir empezar a sacar partido (y dinero) a los vídeos en su plataforma. Hay dos detalles todavía sin solucionar, uno más grave que el otro. El leve: aún no está claro cuál será la forma definitiva de la publicidad de los vídeos. Es poco importante porque es fácil confiar en que darán con la fórmula gracias a todos sus experimentos: la nueva zona de vídeos sugeridos, la inserción de anuncios en vídeo muy personalizados en el feed de noticias, el estilo YouTube, etc. Por esta vía ya entra dinero, solo falta descubrir cómo hacer que sea todavía más.

El problema que todavía no está solucionado y que sí podría suponer algo más grave, especialmente a la hora de querer robarle creadores de contenidos a YouTube, es el de la piratería. Como le pasó a la plataforma de Google al principio, muchos creadores se están quejando de que los usuarios suben sus contenidos a la red social sin pedir permiso (muchas veces vídeos descargados de YouTube), haciéndoles perder dólares publicitarios cada vez que alguien ve uno de sus vídeos en un canal no oficial.

La solución también llegará. YouTube consiguió desarrollar un sistema que asigna un ID a cada vídeo original, algo que usa para alertar a los propietarios si ese vídeo es subido por otro usuario. Si Facebook desarrolla algo similar, YouTube sí podría empezar a preocuparse: la viralidad que consiguen los vídeos en la red social no tiene nada que ver con la lograda en la plataforma de vídeos. ¿Y si los creadores se pasan a Facebook?

De momento hay datos esperanzadores sobre el brillante futuro de la red social en el mundo de los vídeos (esos 8.000 millones de vistas de vídeos al día) y muchas expectativas sobre cuánto podrán seguir creciendo. Las decisiones de Mark Zuckerberg ya no se analizan partiendo de la base de que son un error. Zuckerberg dejó claro hace ya tiempo que juega al largo plazo. Y de momento el tiempo le está dando la razón.