Fin de los móviles gratis ¿Ahora qué?

Mientras las grandes operadoras se mantienen a la espera para comprobar cómo evoluciona la decisión de Telefónica de dejar de subvencionar terminales, las OMV ven cómo la principal amenaza a la hora de fidelizar a sus clientes se disipa.

Reacciones

Existen antecedentes de esta iniciativa. Yoigo –la primera Operadora de Móviles Virtuales (OMV) de España y con un 5,1% de cuota de mercado nacional– adoptó el modelo de financiación en septiembre del año pasado. Lo cierto es que las conocidas como OMV (Simyo, Yoigo, MásMóvil…), con un 11,5% de cuota de mercado, no subvencionan sus móviles. Su foco se encuentra en ofrecer las tarifas más competitivas del mercado (que pueden llegar a ser de 3 céntimos el minuto, mientras que en Movistar se sitúa en torno a 21 céntimos el minuto).

Todo hace prever que, con el cambio adoptado, el gigante español se centre, precisamente, en ofrecer a sus clientes tarifas más atractivas. Y, sobre todo, a clientes ya existentes, puesto que, según fuentes del sector, la nueva estrategia se centra precisamente en la retención de este tipo de consumidoress. Según el último boletín mensual de la CMT, perteneciente a diciembre, Movistar perdió en torno a 32.000 clientes, que fueron a parar, en su mayoría, a los OMV, que ganaron alrededor de 23.500 nuevos contratos. Y todo ello, a pesar de no regalar terminales. Algo, por otro lado, lógico. En tiempos de crisis, lo normal es que el consumidor mire con lupa sus facturas. Y si ésta parece estar más inflada que la del vecino, lo razonable es que prefiera cambiarse de compañía.

En todo caso, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se pregunta si realmente este cambio implica nuevas tarifas. “Si van a dejar de regalarnos los móviles y las tarifas siguen igual, nuestra diferencia con respecto a Europa se acentuará en lugar de reducirse”, dicen desde la organización.

También preocupa la nueva política de compromiso de permanencia que adoptará Movistar. “Desde la OCU consideramos que este cambio debería implicar necesariamente la desaparición de esos compromisos de permanencia. En caso contrario, se produciría un desequilibrio más entre usuario y operadora”, añaden. Sin embargo, el hecho de que haya que pagar a una financiera vinculada con la propia compañía a través de las facturas del móvil durante 18 meses puede considerarse como una forma renovada de compromiso de permanencia con la operadora.