Francia pone en peligro a Uber con la prohibición de la localización de sus vehículos

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La tensión entre Uber y el gobierno francés continúa. El país galo planea tener lista cuanto antes una ley, que complicaría mucho la existencia de Uber al prohibir la localización de coches que no sean taxis en las aplicaciones.

A Uber le siguen creciendo los problemas en Europa. Si bien en muchos países europeos la compañía sigue operando, mientras que en España está totalmente prohibida, Francia le está poniendo las cosas muy difíciles a la compañía y trata de obligarla a doblegarse sin tener que contradecir la normativa europea.

Curiosamente la idea de Uber nació justamente hace siete años en París, cuando Travis Kalanick y Garrett Camp no pudieron encontrar un taxi en la capital francesa cuando se encontraban en la ciudad para asistir a una conferencia de tecnología. Al volver a EEUU crearon UberCab, con el enorme éxito que ha llegado a tener, Uber ya está presente en 58 países y está valorada en 50.000 millones de dólares, a pesar de las innumerables trabas legales y demandas que ha tenido en estos años.

De hecho, cuando Uber dio el salto a Europa, el primer país en el que aparecieron fue en Francia, y desde entonces la compañía lleva luchando con la administración gala al borde de la legalidad, mientras que Europa sigue avisando que la actividad de Uber es totalmente legal.

Uber aprovechó en Francia la aparición de los Véhicules de Tourisme Avec Chauffeur (VTC), para poder ofrecer su servicio en 2011, algo que puso el monopolio de los taxistas en Francia en peligro y que con su crecimiento, llevó a graves altercados el año pasado. Debido a éstos, el gobierno francés tomó cartas en el asunto y, tratando de buscar una solución, estableció una ley por la cual los conductores sin licencia profesional no pueden mostrar su localización por GPS en las aplicaciones.

La situación actual es que la ley que prohíbe la publicación de la localización de vehículos hace efectivamente el servicio de Uber ilegal, aunque no lo sea por sí mismo, una especie de limbo legal en el que la policía francesa busca con asiduidad a conductores de Uber para denunciarles y desanimar su uso por parte de la población y conductores, mientras que Uber por su lado paga sus multas y combate la ley en los tribunales, valorando el acudir a Europa para echarla abajo. ¿Cómo creéis que terminará?