“Las redes de facturación electrónica no se hablan, ni se llegarán a hablar”

Carlos González, director de DocOnTime, desvela los problemas a los que se enfrenta la facturación electrónica y la oferta de la compañía en una entrevista concedida a NetMediaEurope

González además nos explica que el tercer aspecto a la nueva estrategia de su empresa tiene que ver con los interfaces de usuario y el concepto WYSIWYG (What You See Is What You Get). La intención es que la forma de relacionarse con la tecnología tenga sentido para la persona que interactúa con el sistema”. Actualmente el mercado de la facturación electrónica funciona prácticamente con pantallas negras “donde no sabes muy bien que pasa, lo que limita el nivel de adopción por parte del usuario”. La alternativa es el papel: algo que entiendo muy bien, frente a algo que no entiendo.

El problema es que las grandes empresas se ven obligadas a trabajar con cada una de las redes a las que tienen pertenencia, sin transparencia desde el punto de vista de qué hace cada una y en un contexto de “ilegalidad” respecto a la directiva que existe en España. Desde el momento en que el número de redes de facturación electrónica crece, una compañía tiene la necesidad de gestionar cómo se identifica a los clientes y proveedores que hay en cada red, qué formato de datos se envían a cada red, qué protocolo de comunicación se utiliza, qué información de retorno se recibe, etc.

Pero la problemática de la facturación electrónica no se queda en las diferentes redes o en la dificultad de su implantación, sino que también entra en juego la legislación, porque la directiva no es la misma en toda Europa. “Existe una directiva a nivel de la UE que regula la facturación electrónica. Pero como ocurre con muchas cosas con origen comunitario, hay muchas interpretaciones con bastante margen de actuación y eso se traduce en que en algunos países la firma digital no es necesaria, mientras que en otros, como España, Portugal o Alemania, ésta es protagonista indiscutible de la factura electrónica, y además protagonista a unos niveles tecnológicamente y jurídicamente complejos”.