El Brave de Brendan Eich y otros proyectos con el sello de exdirectivos tech

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El que fuera CEO de la Fundación Mozilla ha anunciado esta semana el lanzamiento de su propio navegador web. Se trata del último, pero no único, exalto cargo de la industria tecnológica que decide probar suerte con una empresa nueva.

Cofundó la Fundación Mozilla y, entre algún otro cargo desempeñado dentro de esta organización, llegó a ser su CEO. Aunque no durante mucho tiempo. Conocido por ser el creador del lenguaje de programación JavaScript, Brendan Eich duró exactamente once días como director ejecutivo de Mozilla, desde el 24 de marzo hasta el 3 de abril de 2014. Este directivo se vio obligado a dimitir tras la marea de críticas recibidas a raíz de su nombramiento. Y, en especial, al considerarse que Eich no representaba los valores de diversidad y apertura que caracterizan a la compañía que desarrolla el navegador Firefox, debido al apoyo que había mostrado en el pasado a la prohibición de los matrimonios homosexuales. Así que Chris Beard lo sustituyó.

Ahora Eich continúa con su carrera en la industria tecnológica más allá de Mozilla. Ha dado vida, junto a Brian Bondy y Kevin Grandon, a la startup Brave, que acaba de echar a andar. De ella sí que es CEO, además de presidente. Esta empresa ha lanzado ya una versión de su propio navegador web, dirigida por el momento al grupo de los early adopters. Se trata de un producto que se ha propuesto devolver el control de la experiencia de navegación a los usuarios, para que puedan explorar Internet y al mismo tiempo contribuir a su mantenimiento. “Brave es la única aproximación a la Web que pone a los usuarios por primera vez en posesión y control de sus datos de navegación mediante el bloqueo de trackers por defecto, sin excepciones”, cuenta en la web del proyecto su máximo representante.

Y es que la clave de Brave se encuentra en su capacidad para bloquear anuncios. Pero no sólo para bloquearlos, sino para sustituirlos por otros que deberían ser más seguros. Se deshace de publicidad intrusiva y dañina, del malware vinculado al maldvertising, del seguimiento de terceros, de Tracking Pixels y de Tracking Cookies. Y redirige a sitios que utilizan el estándar HTTPS. Su propuesta consiste en apartar “toda la avaricia y fealdad” que existe en la web y que “te ralentiza e invade tu privacidad”. Al reemplazarla en espacios de tamaño estándar por lo que sus creadores denominan “anuncios limpios” que respetan al usuario, se consigue seguir financiando a los dueños de las páginas web que ofrecen contenido de interés. Aquellos internautas que prefieran verse totalmente libres de publicidad tienen la opción de hacer pagos directos a los sitios, contribuyendo a la creación.

Por tanto, lo que conseguiría Brave de tener éxito sería reconducir el modelo de financiación sin esperar a que los sistemas actuales para el bloqueo de publicidad provoquen una toma de conciencia y los anuncios mejoren por sí solos. Lo hace con su navegador y “un servicio de nube privada conectado con anuncios anónimos”, explica Brendan Eich. Una ventaja añadida es el aumento de la velocidad de navegación, según se promete. También s ha hecho la promesa de no almacenar datos. Cabe señalar que este proyecto es open source. Su código ha sido volcado en varios repositorios de GitHub, de backend a frontend, para recibir la colaboración de la comunidad. En cuanto a su compatibilidad, hay Brave para ordenadores Windows, OS X y Linux y para dispositivos móviles iOS y Android.

Antes de la “valentía” de Eich

La apuesta de Brendan Eich por Brave no es la primera que un exalto cargo de la industria tecnológica hace en el segmento de los navegadores. Y quién sabe si no habrá más. Jón S. von Tetzchner, que en su momento fue CEO de Opera Software, aparte de cofundarla, ha lanzado Vivaldi Technologies. Su navegador se presentó hace un año con características distintivas como la personalización, la posibilidad de colocar pestañas en la ubicación preferida (arriba, abajo o a los lados), sus atajos o la escritura de notas en tiempo real. Doce meses antes, la plataforma social Vivaldi ya había llegado al mercado para tomar el relevo de My Opera con email, chat, foro, blogs y un componente fotográfico. Pero esto es sólo un ejemplo. En la historia tech existen más casos similares, aunque no estén conectados a la navegación web.

El cofundador y en estos instantes CEO de Twitter, por segunda vez, Jack Dorsey, tiene su corazón dividido entre la red social del pajarito azul y su negocio de pagos Square. Evan Williams, otro de los responsables de que exista Twitter, con experiencia en las altas esferas y padre de Blogger, se encuentra detrás de la plataforma de publicación online Medium. Y Dick Costolo ha decidido probar, tras Twitter, con una startup de fitness cuyo nombre todavía no ha trascendido. Mientras, por otro lado, hay proyectos que surgen de expertos en tecnología no tan famosos. Es el caso de Jolla, la firma finlandesa que ha resucitado el sistema operativo MeeGo a través de Sailfish OS, y que no está pasando su mejor etapa, es obra de exempleados de Nokia.

¿Qué más? De PayPal y su propuesta financiera ha surgido talento múltiple, la conocida como “Mafia de PayPal”. Así, entre otros, Elon Musk ha apostado por el espacio con SpaceX, por la automoción con Tesla Motors y por la energía con SolarCity; Steve Chen y Chad Hurley lanzaron la app para vídeos MixBit y se aliaron con Jawed Karim alrededor de la célebre plataforma YouTube; David O. Sacks ha terminado vendiendo los sitios de genealogía y social Geni y Yammer; Max Levchin ha estado implicado en el invento social Slide y en el de recomendaciones Yelp, aunque sus cofundadores son Jeremy Stoppelman y Russel Simmons; y Reid Hoffman ha acabado en la no menos célebre LinkedIn.

Los creadores del sitio Glasdoor, que de forma periódica va nombrando las mejores compañías para trabajar, Robert Hohman y Rich Barton, pasaron previamente por Microsoft, al igual que dos de los implicados en la fundación de la china Xiaomi, Jiangji Wong y Bin Lin (que también trabajó para Google). Como vemos, los roles anteriores pueden ser más o menos relevantes. Sin ir más lejos, unos emprendedores que fueron Googlers son la gente detrás del servicio de preguntas y respuestas Aardvark. A Apple se vinculan Tony Fadell, Andy Rubin y Dave Morin (que también trabajó para Facebook), que posterior y respectivamente sacaron adelante Nest Labs, Android y Path. Incluso Steve Jobs tuvo sus “escarceos” fuera de Apple, la compañía que quedará por siempre vinculada a su genialidad, con la creación de NeXT y la inversión en Pixar.

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