Google, acusado de ayudar en la búsqueda de descargas ilegales

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Se pone en cuestión la referencia a ciertas palabras
clave utilizadas por los usuarios de Internet para buscar fuentes de descarga
ilegales.

El punto de partida de toda esta historia es una
demanda presentada por una casa de edición contra dos sitios web sospechosos de
piratería: EasyDownloadCenter.com y TheDownloadPlace.com.

La demanda fue interpuesta ante un tribunal de Nueva
York en 2005, y su originalidad reside en el hecho de que ambas webs tenían una
apariencia legal, hasta el punto de que sus URLs se mostraban en Internet al
buscar en
Google
expresiones como ?Piratas del Caribe?.

En respuesta a esta acusación, la defensa de los dos
sites ha alegado que fue ?Google quien propuso utilizar los nombres de las
películas para facilitar la búsqueda?.

Desde entonces, ambas páginas fueron cerradas, a
petición de sus fundadores, pero el asunto ha tomado una nueva dimensión, al
subrayar el papel de Google en la democratización del pirateo.

Según el rotativo
Wall Street
Journal
, que cita fuentes próximas a la defensa, fue el personal de
Google AdWords quien
propuso a las empresas comprar palabras claves ?fundamentalmente, nombres de
películas?, así como los términos ?Pirated and Bootleg Movie Download? (es
decir, descarga de películas pirateadas). El diario económico señala además que
un trabajador de Google ha corroborado estas acusaciones.

Por su parte, otro portavoz del gigante de búsquedas
por Internet ha declarado que la compañía prohíbe a los anunciantes hacer
publicidad mediante contenidos que no respetan los derechos de autor, además de
que el sistema es regularmente mejorado de forma que los anuncios que no siguen
esta norma son suprimidos.

La revelación de este asunto llega en el peor momento
para la compañía, que ya está envuelta en un caso similar que afecta al site
comunitario de vídeos YouTube. A comienzos
de este mes, Viacom, propietario de la
cadena MTV, ordenó a YouTube la retirada de
100.000 de sus vídeo clips disponibles en la URL.

Cuestiones como ésta no ayudan a mejorar las
relaciones, ya conflictivas, entre el gigante de búsqueda y el mundo de la
edición de contenidos.

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