Blunder: “Las startups asturianas tenemos que perder el miedo a hacer ‘el Paco Martínez Soria’ ”

Esta startup con una app para impulsar la gestión del conocimiento de las organizaciones acaba de ganar el premio de Deutsche Bahn y ser escogida por la incubadora de RTVE.

Muchos emprendedores o startups escogen Madrid o Barcelona para desarrollar sus proyectos y llevarlos al éxito. No cabe que en estas dos ciudades es dónde más acceso a talento, capital y networking existe en nuestro país para las empresas emergentes y donde el ecosistema está más vivo. Sin embargo, hoy en día es posible emprender desde cualquier parte y hacerlo a nivel mundial. Blunder es una startup que ha decidido aceptar el desafío de hacerlo desde Asturias y conciliar el trabajo con un paseo por el campo, un baño en la piscina, recoger unos huevos en el gallinero o un rato de huerta, actividades que difícilmente pueden llevarse a cabo en las grandes urbes. Su CEO, Daniel Suárez Sánchez, charla con Itespresso y nos cuenta esta visión tan apegada a su tierra. 

– ¿Qué es y cómo surgió la idea de crear Blunder?

Blunder nació en la ‘freehouse’, una casa de emprendedores en la que durante cuatro años experimentamos y desarrollamos varias startups. En aquel momento estábamos trabajando  en un proyecto de consultoría de gestión del conocimiento y la cultura corporativa para una empresa de Retail. Realizamos un “cliente misterioso” y pudimos detectar como todos los sistemas implementados (formación, e learning) fallaban, porque a los trabajadores no les gustaba usarlos y como consecuencia no tenían el conocimiento de producto que necesitaban para hacer su trabajo, así que comenzamos con un MVP con post-it muy sencillo, pregunta, respuesta y medimos qué cantidad de conocimiento y cómo se extendía en las diferentes tiendas… Entonces vimos el potencial y comenzamos a programar la primera versión con el objetivo de que el conocimiento fuese monitorizable y transferible de unas personas a otras.

– ¿Cómo monetizáis la herramienta?

-De la manera más sencilla, somos un SaaS, cobramos por usuario.

– ¿Qué ocurre cuando los que más saben son los empleados ‘rasos’ o la señora de la limpieza? ¿Aceptan de buen grado los directivos que estos les den formación?

-Realmente ese es el cambio de paradigma que estamos viviendo actualmente y que creemos lo va a cambiar todo. El conocimiento no sabe de jerarquías, hay organizaciones más tradicionales a las que les cuesta entender esto, pero generalmente los procesos de transformación cultural y digital -actualmente en marcha en las grandes empresas- son conscientes de la necesidad de ese cambio. Y esa es una de las grandes ventajas de Blunder. Somos capaces de identificar a aquellos que tienen el conocimiento. Esto tiene dos ventajas claras. Por un lado, ayudamos a aquellos empleados que conocen bien los entresijos de su empresa y tienen un amplio conocimiento sobre su trabajo a sacar la cabeza y ser visibles, algo que en compañías de gran tamaño cuesta mucho. Hay muchos trabajadores invisibles, pero que tienen un enorme talento. Y, por otro, y como consecuencia de lo anterior, propiciamos que la información fluya en todos los niveles de la organización de manera ágil. Por supuesto que los directivos lo aceptan de buen grado. Lo ven como una forma de mejorar y dar un salto de calidad.

– ¿Con Blunder se producen ‘piques’ dentro las organizaciones?

– La competitividad está en el ADN, aunque en nuestro caso preferimos el enfoque colaborativo, no se trata de demostrar que sabes más que los demás, realmente lo que nos interesa como empresas no es el conocimiento estático sino la capacidad de aprendizaje y de aportación a la comunidad, la proactividad o la ayuda a los compañeros.  Y sí, por supuesto que hay competitividad, pero siempre buscamos que esa competitividad sana se enfoque en ayudar a la comunidad, quien más ayuda más recompensas recibe, dado que para nosotros es fundamental el hecho de incentivar ese cambio de paradigma en la cultura de las organizaciones, mediante premios, reconocimiento, días extras, dinero, etc. Cada empresa premia a su manera.

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– ¿Hay gente que sabe mucho en las empresas y se lo calla?

– Sí, ese es uno de los grandes problemas que estamos resolviendo. Después de detectar a algunos trabajadores que antes no compartían su conocimiento pero tenían mucho que contar, nos entrevistamos con ellos para saber qué les ha motivado a su cambio de actitud. En estos casos su respuesta ha sido sencilla y demoledora. “Tenía miedo a preguntar, pensaba que si preguntaba quedaría mal. ¡¡Ahora me dais puntos por hacer preguntas… y esas preguntas ayudan a otros!! ¿Cómo no voy a cambiar?”. Otros nos decían: “¿Para qué? ¿Yo ya lo sabía?” .Y otros, por supuesto, seguían con el paradigma antiguo de ‘guárdate la información, no la compartas con otro, porque tendrás que competir con él’. En ese caso, con los premios y los incentivos conseguimos darle la vuelta y visualizar que compartir es premiado por la empresa.

– ¿Qué tipo de organizaciones se interesan más por realizar una correcta gestión del conocimiento?

– Tenemos de todo. Sobre todo gran empresa (porque a más trabajadores más conocimiento que gestionar) y organizaciones que tienen personal disperso (comerciales, retail, obras…), gente que  tiene que trabajar fuera de la sede central y que necesitan una herramienta con la que consultar de forma rápida sus dudas sobre el trabajo diario. También hay varios clientes del sector “retail” donde las dificultades son parecidas. La dispersión del trabajo provoca que muchas veces ese conocimiento quede diluido en el trayecto y nosotros tratamos de ponerles puentes.

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– ¿Qué ha supuesto para vosotros el premio de Deutsche Bahn?

– Primero una gran alegría y, además, un hito muy importante para nuestra empresa, desde el minuto uno como empresa asturiana, nacimos con una vocación internacional, en nuestro caso el mercado doméstico no existe y eso nos ayudó a pensar en global desde el principio. Así que ganar en un concurso internacional entre más de 170 empresas de toda Europa ha sido sobretodo una gran alegría y una confirmación de que estamos haciendo las cosas bien. Al margen de la dotación económica del premio,  el poder ahora experimentar tres meses de implantación en una empresa de más de 320.000 empleados es una gran oportunidad para seguir observando desde dentro las necesidades de nuestros clientes y seguir mejorando nuestro producto, a la par que nos ha permitido abrir nueva oficina comercial en Berlín y continuar nuestra expansión.

– ¿Tenéis pensado expandiros a algún otro mercado en el futuro al margen de Alemania?

– Actualmente estamos en UK, República Dominicana, hemos comenzado en México hace unos meses y hemos cerrado los primeros proyectos ya para Alemania. Nuestro objetivo es crecer de la mano de nuestros clientes. Al ser multinacionales, nuestro crecimiento es orgánico, va acompañado al propio desarrollo del producto en los diferentes países, es el gran reto este año, crecer dentro de nuestros clientes.

– También acabáis de ser seleccionados por RTVE para la segunda convocatoria su incubadora de proyectos Impulsa Vision RTVE. ¿Cómo os sentís por ello?

– Ser seleccionados por RTVE supone además de la alegría de que nuestras madres se sientan orgullosas al vernos salir en la tele. Es un reto importante porque nos va a ayudar a desarrollar nuevas funcionalidades que ayuden en la transformación digital de una casa con más de 7000 trabajadores. También implica un gran visibilidad, que ya nos está trayendo nuevos clientes, y la posibilidad de colaborar en proyectos europeos en el sector audiovisual.

– ¿Creéis que resulta más difícil emprender desde Asturias que desde Madrid o Barcelona?

-En nuestro caso desde el minuto uno siempre quisimos hacer una empresa global basada en nuestra tierra, raíces y alas, como nos gusta decir. No sé si es más difícil o no, lo que sí sabemos es que es lo que queremos hacer. Hemos tenido varias oportunidades y tentaciones de inversión que nos pedían deslocalizarnos, pero para nosotros una empresa es un vehículo, y este vehículo queremos que nos lleve a todo el mundo, pero que nos permita seguir viviendo en nuestra casa. Asturias tiene una gran cantera, con ingenieros y matemáticos de primera línea. Ver la huerta desde nuestra oficina, recoger unos tomates cuando la neurona ya no va, o perderte en el bosque no tiene precio, la verdad es que somos conscientes de que todo tiene un precio, pero nos sentimos unos privilegiados de poder emprender desde Asturias.

– ¿Cómo veis el ecosistema de startups asturiano? ¿Qué le falta?

– Como un hervidero de talento, somos pocos pero muy peleones, hay grandes proyectos y startups de las que oiremos hablar alto en los próximos meses, como Dive, Betterplace, Cuicui…  Hemos evolucionado mucho y hemos aprendido a colaborar más entre nosotros, a crear ecosistema. Nos queda seguir creyendo cada mes más en nosotros mismos, y perder el miedo a hacer el Paco Martínez Soria. Si has aprendido a conducir en las tortuosas carreteras de Asturias, el resto te van a parecer autopistas, aunque eso sí, tenemos que aprender a conducir en autopista y perderle el miedo a pisar el acelerador.