Matan a golpes a un recluta chino adicto a Internet

En un campo militar de este tipo, te levantas a las 6:20 de la mañana. Tienes que hacer ejercicios militares todo el día, ver conferencias plantado y tener un duro entrenamiento en artes marciales, así todos los días hasta las 9:30, momento en el que se apagan las luces.

En muchos de estos campos se utiliza la descarga eléctrica como castigo, mientras que otros, como la Escuela Beiteng de Changsha, donde Shi entrenaba, directamente te dan unos cuantos palos. Lo más paradójico es que los padres de estos chavales pagan miles de euros para que puedan entrenar aquí: en el caso de los padres de Shi, 2500 euros para 6 meses.

Shi era adicto a Internet. No de una manera sana como los lectores de ITespresso (¡claro!), sino de forma extrema. Esta condición le hacía extremadamente débil en cuanto a fuerza de voluntad, no tenía confianza en sí mismo y tenía miedo a superar sus dificultades. Le enviaron al lugar, precisamente, para que las superase. Es un problema que afecta a 1 de cada 10 jóvenes chinos, y entre el 3% y el 8% de toda la población del país.

Shi llevaba dos días en el campamento cuando su madre recibió una llamada diciendo que había muerto tras una “fuerte insolación”. Qué curioso que esta insolación le dejara heridas mortales producidas con una tubería de plástico, unas esposas y una porra de madera, tras no acatar una orden. Hay tres instructores detenidos por sospecha de asesinato.

Es curioso cómo la tecnología e Internet afecta más o menos a la gente según la cultura y el país. No es el primer caso del que se tiene noticia. — Javier G. Pereda [TG Daily y CIO]