Las mujeres que emprenden tienen mayor dificultad para lograr financiación que los hombres

Los negocios con mujeres en el equipo directivo recibieron el 15% de las inversiones de capital riesgo entre 2011 y 2013.

La brecha de género existe. Está comprobado mediante diversos estudios, y en distintos sectores. En el tecnológico, en concreto, aunque se precie de innovación y vanguardia, en temas de igualdad hay poca variedad respecto a empresas más tradicionales. Por ejemplo, solo una de cada cinco altos cargos tech en Estados Unidos es mujer. En el tramo en el que más paridad hay, el de menor salario, el porcentaje de trabajadoras femeninas es del 37%.

Las startups no escapan a esta tendencia. Una reciente encuesta entre firmas de Silicon Valley mostraba que el 68% de las encuestadas no tienen a mujeres en su consejo directivo. En la mitad, el 53%, todo el equipo de gestión es masculino.

En temas de inversión la situación no mejora. Según el reciente estudio The gender gap in venture capital- progress, problems, and perspectives, apenas un 2,7% de las compañías que recibieron fondos de capital riesgo entre 2011 y 2013 tenían una CEO mujer, y el 86% no tenían ninguna miembro femenina en puestos de gestión.

Esto, pese a que la estadística muestra que al menos uno de cada tres negocios en Estados Unidos es propiedad mayoritaria de mujeres, y que el estudio no reconoce diferencias significativas en el desempeño de empresas en las que el que lidera es un hombre frente a las dirigidas por mujeres. Los datos se corresponden con los de casi 7.000 compañías en Estados Unidos que levantaron fondos en el periodo analizado.

En total, los negocios con mujeres en el equipo directivo recibieron el 15% de las inversiones de capital riesgo. El dato, pese a ser francamente escaso, tiene un aspecto positivo: se ha conseguido triplicar en los 13 años que van desde 1999, cuando era del 4%, hasta el periodo analizado.

Aunque el estudio insiste en la necesidad de mayores investigaciones para ahondar en la breca de género, sí que cita fuentes anteriores para explicar que las razones de esta diferencia no pasan por una peor preparación o motivación de las mujeres emprendedoras, sino que cuentan con las capacidades y la experiencia necesaria para “liderar empresas de elevado crecimiento”.