Tecnologías al servicio del poder

Estados y multinacionales lanzan iniciativas para aumentar el control de lo que circula por Internet, cercenando en algunos casos el derecho de los ciudadanos a la privacidad y las libertades de expresión e información

La respuesta policial a las movilizaciones en contra de los recortes de las últimas semanas ha vuelto a demostrar la importancia de las nuevas tecnologías para denunciar algunos abusos. Sin embargo, recientes informaciones llevan a pensar que esa libertad para transmitir en directo las manifestaciones y, de paso, la violencia con la que en ocasiones se emplean algunos agentes, podría tener los días contados.

Uno de los anuncios que más polémica ha levantado ha sido la tecnología patentada por Apple para bloquear la transmisión de información, incluidos vídeos o fotografías, en lugares que sean considerados “sensibles”. El uso de la patente, denominada “aparatos y métodos para la aplicación de las políticas sobre un dispositivo inalámbrico”, estaría en principio limitado a ceremonias religiosas, cines, aeropuertos, bodas, funerales o exámenes, aunque también se añaden “operaciones encubiertas de la Policía o el Gobierno” que puedan requerir “apagones completos”.

La concesión de la patente no significa que esta tecnología vaya a formar parte de los futuros smartphones de Apple y, tal y como señala Jorge Campanillas, abogado de Iurismática Abogados, “muchas patentes son ideas que posteriormente son difíciles de llevar a la práctica”. En cualquier caso, su posible utilización plantea algunas dudas de ámbito legal: ¿Las autoridades españolas están capacitadas para exigir “apagones” de información en las manifestaciones? ¿No supone esto un ataque a la libertad de información?

En opinión de Samuel Parra, socio de ePrivacidad, el uso de esta tecnología “supondría un ataque a la libre circulación de información”. En la misma línea, María Loza, abogada de Prodat Catalunya, explica que “supone un ataque a la libertad de información y comunicación de las personas, desde el momento en que podríamos no controlar totalmente nuestros terminales o se restringiría la posibilidad de establecer cualquier tipo de comunicación, de modo masivo, afectando a miles de ciudadanos”.