5 consejos para mejorar tu negocio en 2016

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Cada mes de enero surgen los propósitos para el Año Nuevo, ¿qué deberían pedir las empresas esta vez?

El año 2016 ya está aquí. Y con él han llegado los propósitos de mejora. A pesar de que los comienzos pueden ser aterradores, parte de su incertidumbre también resulta estimulante. Cada año es como un lienzo en blanco donde todo lo que uno imagina parece posible de conseguir, bajo el amparo, la tranquilidad y el margen que da tener doce meses por delante para volver los sueños realidad. El estreno de un nuevo curso sirve para marcarse una serie de objetivos, a nivel personal y profesional, y lanzarse con fuerza a lograrlos. ¿Dejar de fumar? ¿Salir a correr todos los días? ¿Aprender a tocar la guitarra? ¿Recuperar viejas amistades? ¿Conocer nuevos países? ¿Independizarse? ¿Ser más paciente? ¿Ascender en el trabajo? ¿Montar un negocio propio? Son varias las posibilidades que estarán rondando las mentes de la gente estos días.

Una de ellas bien podría ser la promesa de perfeccionar la empresa que se dirige, de resucitar su espíritu, de aumentar beneficios, de agrandarla, de superar a todos los rivales que se planten enfrente, de convertirla en una verdadera compañía del siglo XXI. Si ése es tu caso, echa un vistazo a las siguientes recomendaciones que aportamos en Silicon News:

1. Digitaliza e innova. El camino para mejorar pasa por invertir, tanto en tema de tecnologías de futuro como de investigación y desarrollo. Si no has iniciado todavía el camino de la digitalización empresarial, ¿a qué estás esperando? Empieza por alejarte del archivo físico, almacenando archivos en plataformas de cloud computing que respeten las leyes locales y tus necesidades en lo que a protección de datos, privacidad y seguridad se refiere. No imprimas cualquier documento por defecto, leyendo en pantalla siempre que sea posible. Toma notas sobre la marcha con la ayuda de aplicaciones móviles. Pasa informes a tus compañeros a través del correo electrónico. Y celebra reuniones virtuales, con la ayuda de Skype, Hangouts o soluciones similares. Todo esto redundará en una gestión más ágil de las situaciones y debería ayudar a ser más competitivo. Por otro lado, no dejes de buscar nuevas ideas, desmitificando el fracaso, manteniendo la mente abierta y permitiendo a tus empleados que exploten su capacidad inventora, dándoles tiempo y espacio para ello.

2. Prueba la venta de servicios. Las empresas no son las únicas que abrazan, o deben abrazar, la transformación digital. A los usuarios de a pie también les va cada vez más lo virtual. Es por eso que la venta de bienes de carácter intangible debería tener cabida en las organizaciones con hambre de futuro. No te limites a la comercialización de productos físicos y diversifica para aumentar tus posibilidades de éxito. Aquí has de tener en cuenta la importancia de una presencia online cuidada. Internet se ha convertido en un recurso de uso diario para millones de personas alrededor del mundo, por lo que carecer de página web a estas alturas del avance online sólo servirá para perder oportunidades de visibilidad y que las propuestas de otros sobresalgan por encima de la tuya. Empieza por encargar a profesionales del diseño que den vida a tu propio sitio, usando técnicas responsive y “call to action”, sin olvidar destacar la información de contacto. Continúa por plantear una estrategia SEO eficaz. Añade un eCommerce disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, con distintas opciones de pago. Y publicítate por medio del marketing móvil y las newsletters.

3. Personaliza. Si de lo que se trata es de atraer a los consumidores hacia tu negocio, ellos y sus necesidades están llamados a convertirse en parte central de la estrategia empresarial que tienes pensado desplegar, sea cual sea. Uno de tus propósitos de Año Nuevo va a ser, entonces, ofrecer una experiencia personalizada que haga al cliente sentirse a gusto a la hora de relacionarse con tu compañía, evitar rodeos y pasar más rato investigando el catálogo por puro disfrute, no a causa del desorden de la información. Una pieza fundamental para adaptarse a cada usuario, más allá de utilizar cookies o de la redacción de formularios, consiste en reconducir tu participación en redes sociales a modo de plataforma de atención al cliente. Redes como Facebook o Twitter se encuentran entre las favoritas de los internautas y cuentan con sus propias soluciones para ayudar a las empresas en su día a día. Permiten segmentar al público y promocionar marcas pero, sobre todo, ofrecen un canal de conversación instantánea. Lo lógico es que contrates a una persona especializada en nuevos medios, a un Community Manager, para que se encargue exclusivamente de la gestión de tus cuentas y de responder a las dudas de tus seguidores en tiempo real.

4. Prueba tendencias tecnológicas. Año tras año, los analistas tecnológicos marcan una serie de fenómenos a los que hay que seguirles la pista. Y no sólo seguir la pista, también adoptar como condición para avanzar. Por ejemplo, la revolución de los wearables o el crecimiento imparable del Internet de las Cosas y su red de dispositivos conectados obligan a cambiar la forma de pensar y proceder, porque rompen los esquemas de lo conocido hasta ahora. Entre ese mismo tipo de tendencias tecnológicas se encuentran otras como el cloud computing, la analítica de grandes cantidades de datos y la movilidad. Estas tres realidades, la nube, el Big Data y lo móvil, deberían marcar la agenda de cualquier negocio que se precie. Y eso pasa por priorizar ciertas cargas de trabajo sobre el resto, con migraciones graduales y una garantía absoluta de la seguridad cloud, utilizando las contraseñas de manera correcta de una vez por todas, cifrando y haciendo backup. También se requiere de la formación de expertos en minería de datos, programación, análisis de negocios, ingeniería y estadística. E implica compromiso de invertir y sentido común.

5. Actualiza. Si lo que se quiere es mejorar, dar pasos hacia adelante y alejarte de todo eso que huele a viejo, algo imprescindible consiste en remozar los recursos informáticos. Tanto por cuestión de productividad como de protección, las empresas tienen que empezar a aprender en 2016 la importancia de usar sólo software que ha sido actualizado a su última versión. Y es que un programa desfasado, o incluso un sistema operativo antiguo, adolece de algo más que la carencia de funcionalidades de última generación. También le faltan armas para luchar contra los ciberdelincuentes, al no haber cerrado agujeros de seguridad. Algo parecido ocurre con el hardware, que tiene fecha de caducidad. Llegado el momento de elegir nuevo material para la oficina, eso sí, aconsejamos tantear primero la posibilidad de un lavado de cara de los equipos ya existentes, con la inclusión de más memoria RAM, potencia gráfica o la sustitución del monitor. Sobre todo si no cuentas con demasiado presupuesto. También es recomendable pedir la opinión de los propios empleados para conocer sus hábitos y acertar con el encargo. La actualización puede pasar a mayores por repensar la forma de trabajar, probando soluciones como el teletrabajo o el coworking.

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