“Tiene que haber gestos por parte de ONO para recuperar la confianza”

Empresas

El secretario general de TCM – UGT, Miguel Ángel Cillero, analiza la situación del mercado de las telecomunicaciones y el impacto que está teniendo en sus trabajadores.

El secretario general de TCM – UGT, Miguel Ángel Cillero, es claro a la hora de analizar el sector de las telecomunicaciones, al que la sucesión de anuncios de despidos y EREs está convirtiendo, a ojos de los ciudadanos, en un mercado laboralmente conflictivo.
Así diferencia entre empresas en las que “los resultados son más que aceptables, las condiciones de los trabajadores son aceptables y hay otras compañías donde las condiciones no son suficientes.”
“Es un caso empresa a empresa y no global”.
– Telefónica acaba de presentar unos resultados excelentes y aún así va a despedir a un número considerable de trabajadores. ¿No es esta situación paradójica?
Me encanta que me hagas esta pregunta, porque Telefónica es una empresa de referencia no sólo a nivel nacional sino también internacional gracias, en parte, a los esfuerzos que se llevan haciendo sindicalmente desde hace más de diez años. Así esta viabilidad de la empresa ha sido posible no sólo por la propia gestión, sino también por los compromisos adquiridos.
Los despidos no son tales, es un expediente de regulación de empleo, negociado, donde afecta a un número muy pequeño de personas entre las diferentes empresas del grupo. Nosotros como UGT lo hemos firmado por coherencia sindical, lo mismo que venimos firmando desde hace diez años, con la idea de que a primeros de 2009 o durante el año lo que durante un tiempo fuera segregación, Telefónica intenta o va a la tendencia de internalizar todas las actividades que antes estaban fuera del grupo.
En un ERE voluntario, no discriminatorio y, por supuesto, con unas condiciones como las que ha habido en los últimos diez años no entiendo que sean despidos. Seguramente lo que más asusta es el momento de crisis en el que vivimos, pero nosotros como sindicato no podemos guiarnos exclusivamente por los momentos puntuales de la situación del país sino que debemos garantizar y dar más viabilidad a estas empresas.


– La situación en ONO es radicalmente distinta. ¿Cuál es exactamente el estado en esta empresa?
Como organización, no tenemos confianza en los compromisos de la empresa. Firmamos un ERE con el compromiso de que en dos años no volvería a plantearse ninguno y no se ha cumplido. Había un compromiso de negociación colectiva, tampoco se ha cumplido.
Por ello, tiene que haber gestos por parte de ONO para recuperar esa confianza. Además entendemos que no se puede crear un ERE volcado exclusivamente en la destrucción de personal, en un número tan importante, cuando los resultados de la empresa en el último año no son tan malos. Pero qué culpa tienen los trabajadores de la falta de liquidez de la empresa.
No podemos negociar un ERE sólo por el número de afectados, que ya es excesivo, sino porque no hay ningún plan de viabilidad, de futuro, de vinculación de beneficios… Entendemos que lo que la empresa quiere es adelgazar el número de trabajadores.
No nos plantea un plan industrial o un plan de negocio que si no ilusionar, que es difícil, consiga que los trabajadores tengan cierta garantía de estabilidad.
– El reciente cambio en la directiva de ONO, ¿ha aumentado el optimismo de cara a las negociaciones?
No, sería injusto hacer culpable al nuevo presidente que acaba de aterrizar. También es cierto que quien escribió los compromisos fue el anterior equipo de dirección. En las últimas fechas antes del cese de Eugenio Galdón, mantuve una reunión con él en el sentido de cómo plantear el futuro de la empresa.
Y cuando hablamos de la confianza, era el compromiso de que lo que se había incumplido en el anterior acuerdo pudiese ser introducido incluso con garantías de la administración y que se diese a los trabajadores cierta sensación de confianza.
De hecho, y aunque no hablamos del número de afectados, entendió nuestra necesidad de un plan de viabilidad, de una negociación colectiva y de un plan colectivo. Nuestra sorpresa fue q a las pocas fechas, quiero entender que no fue por estos compromisos, hubo un cambio a alto nivel en la dirección de la empresa.
Si se nos ha querido trasladar que cambiando al presidente podíamos dar un caballo de refresco, convencernos de que el culpable era la anterior dirección, se han confundido. Si ha sido una estrategia para empezar de nuevo a contar …, el contador no podemos ponerlo a cero.


– Entonces, ¿no sospechaban que se iba a producir este cambio?
No, ni muchísimo menos. Si esto hubiese sido así, como comprenderás, si hubiéramos tenido la mínima sospecha de que iba a durar lo que duró, hubiésemos evitado ya no la conversación si no el compromiso.
– ONO es el caso más espectacular, pero ha habido más expedientes regulatorios en las telecomunicaciones a lo largo de 2008. ¿Son los que conocemos los que existen o ha habido más que se nos escapan?
No, que conozcamos formalmente, aunque es cierto que si la situación económica continua, podemos prever más.
Pero más que expedientes, lo que tememos son ciertas deslocalizaciones. A veces los expedientes son los que más suenan, pero ya ha habido una serie de deslocalizaciones.
– ¿Podemos entonces concluir que el futuro del sector será conflictivo?
El futuro del sector como tal no. No es un sector emergente porque ya pasó esa fase, pero es un sector que veo con mucho optimismo en el futuro. A todos se nos llena la boca con las comunicaciones.
El de los trabajadores, sinceramente, no lo quiero ver de manera global, me gusta verlo de manera puntual. Por ejemplo, en el caso de Telefónica no ha sido sencillo para UGT firmar, pero vimos que a la larga puede ser positivo. Comparar esta situación con ONO no es posible.
Hacer una valoración global de los trabajadores no me atrevo a ser tan claro como con el sector. Voy un poco en función de la empresa.
Toda esta serie de medidas que el Gobierno está tomando, por otra parte, creo que deben repercutir directamente en las empresas del sector del las comunicaciones. Las inversiones en I+D deben repercutir en las telecomunicaciones para que reviertan en los trabajadores y no se queden en las cuentas bancarias de los presidentes de las empresas.
Mañana, viernes, la opinión de Miguel Ángel Cillero sobre el paquete telecom en la sección vídeo.

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