Cae el mito: la tecnología ha creado en 140 años más puestos de trabajo de los que ha destruido

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Es uno de los comentarios más frecuentes por parte de quienes perciben el progreso como una amenaza y atribuyen el desempleo en determinados sectores a la cantidad cada vez mayor de tareas que desempeñan máquinas, robots, ordenadores… pero un reciente estudio llevado a cabo por la consultora Deloitte ha evaluado los altibajos del mercado laboral nada menos que en los últimos 140 años para concluir que al contrario de lo que muchos gustan de afirmar, la tecnología ha creado más trabajos de los que ha construido en casi un siglo y medio.

En los albores de la Revolución Industrial, mientras la maquinización iba llegando a campos y ciudades surgió el movimiento de los Luditas, dedicado con gran ahínco y empeño a destrozar cuanta maquinaria se les ponía por delante acusándolas de acabar con miles de puestos de trabajo a los que evidentemente sustituían… pero sin tener en cuenta que esa maquinaria tenía que ser inventada por alguien, construida por alguien, vendida por alguien, mantenida por alguien, manejada por alguien, reparada por alguien… muchos alguienes que conseguían nuevos empleos que anteriormente no existían.

La controversia llega hasta nuestros días y se llenan de razón quienes señalan a una máquina que sustituye a un grupo de operarios… hasta que un exhaustivo estudio de la consultora Deloitte ha concluido que es justo lo contrario y la tecnología ha creado más puestos de trabajo de los que ha destruido en los últimos 140 años. Para ello ha tenido en cuenta el censo laboral de Inglaterra y Gales desde el año 1871 hasta nuestros días. De hecho el resumen es que más que un destructor de empleo la tecnología es una gran máquina de creación de puestos de trabajo. La tecnología habría incrementado literalmente la demanda para nuevos productos y servicios y por tanto la demanda de nuevos puestos de trabajo.

El estudio de Deloitte comienza explicando que tradicionalmente se ha puesto el acento en la destrucción de puestos de trabajo que suponía la llegada de la maquinización o la industrialización a diversos sectores empresariales, puesto que también resultan más evidentes y más sencillos de observar y cuantificar pero no se ha hecho lo propio con el incremento de la actividad (y con ella la creación de nuevos puestos de trabajo) propiciado por las nuevas tecnologías que han ido surgiendo a lo largo de los últimos 140 años.

De hecho resulta significativo que ha existido un mayor incremento en la creación de nuevos empleos en los sectores creativos, de atención y cuidados, de servicios y de negocios que la tendencia de destrucción de empleos en la agricultura y la manufactura, sectores en los que además los empleos destruidos han sido generalmente los dedicados a las tareas más penosas y duras. De hecho la sustitución del músculo humano por las máquinas ha contribuido a elevar la productividad y disminuir el desempleo.

La agricultura, que siempre se pone como ejemplo de destrucción de trabajo a cargo de la industrialización responde a dicho concepto aunque quizá no supone un sector de tanto peso como muchos pudieran pensar. En Inglaterra y Gales en 1871 la agricultura representaba el 6,6 % de la fuerza de trabajo mientras que hoy día apenas supone un 0,2 %. Pero la llegada de las máquinas ha supuesto incluso la desaparición de profesiones al completo o su reducción a proporciones ínfimas. Así en 1901 en Inglaterra y Gales, con 32,5 millones de habitantes había 200.000 de ellos dedicados a la profesión del lavado de ropa mientras que hoy día, con una población de 56,1 millones apenas 35.000 personas se dedican a dicha ocupación, y evidentemente es casi anecdótico quienes lavan a mano puesto que hablamos de empleados de empresas de lavandería mecanizadas.

Por otro lado algunas profesiones han experimentado astronómicas tasas de crecimiento y sin necesidad de ir tan atrás en el tiempo. En el sector de la enfermería y auxiliares sanitarios sólo en las últimas dos décadas se ha producido un incremento del 909 % pasando de menos de 30.000 en 1992 a más de 300.000 en 2014.

En ese mismo período se ha incrementado un 580 % el número de profesionales de la enseñanza mientras se ha reducido un 57 % el número de mecanográfos al no ser tan necesarios puesto que cada vez más trabajadores redactan ellos mismos los documentos con los que trabajan mientras que por el lado contrario de los 9.832 contables que estaban censados en 1871 se ha pasado a 215.678 en 2014.

En relación con los productos más estrechamente relacionados con la tecnología, como televisores y automóviles, el progreso ha sido determinante para reducir sus precios y facilitar que más personas puedan comprarlos. Hablamos desde electrodomésticos de cocina y televisores hasta automóviles. En Reino Unido los precios de los vehículos, teniendo en cuenta inflación y precio ajustado del dinero, se han abaratado hasta llegar a costar la mitad que hace 25 años.

Todo esto deja más dinero en los bolsillos de los ciudadanos para poder emplearlo en compras relacionadas con el ocio y por lo tanto también se crea demanda para nuevos productos y servicios que llevan aparejados la creación de nuevos puestos de trabajo para poder satisfacer dicha demanda. Como ejemplo el estudio de Deloitte compara algunos de los servicios personales existentes hace 140 años y ahora. En 1871 había un único peluquero o barbero por cada 1.793 ciudadanos mientras que hoy hay uno para cada 287 ciudadanos, con casi el doble de población en Inglaterra y Gales.

vINQulo

Business Insider

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